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A 45 años del asesinato del inolvidable Ringo Bonavena: por qué es leyenda

El 22 de mayo de 1976 Ringo fue asesinado de un tiro en el pecho. Fue el trágico final de uno de los mayores ídolos populares del país.

Se cumplen hoy 45 años de la muerte de Oscar Ringo Bonavena. Una noticia tan increíble como su trágico desenlace que no hizo más que corroborar el karma que a menudo signa el destino de los ídolos populares iluminados por el esplendor de la gloria y signados por la tragedia mucho antes que los alcance el ocaso natural de la vida.

En una tarde gris y lluviosa porteña, una noticia que hizo centro allí recorrió todo el país cuando las redes sociales no tenían la inmediatez que sacuden estos tiempos.

El gigante eterno de voz de pito, pies planos, fanfarrón y un carisma que lo hizo más enorme aún que su contextura física se desplomó frente a las puertas un burdel en Reno, Nevada, en los Estados Unidos, abatido por un certero disparo al corazón proveniente de un fusil Remington 30-06. Su asesino, Willard Ross Brymer, matón a sueldo de un gangster llamado Joe Conforte, el dueño del prostíbulo "Mustang Ranch" apagó un corazón de Oscar "Ringo" Bonavena que a partir de allí se alojaría para siempre en la memoria de todo un pueblo.

Giuseppe Conforte que había nacido en Augusta, una pequeña ciudad de la costa siciliana, mudado a Estados Unidos en 1937 fue taxista en Oakland y trasladando clientes a los prostíbulos encontró un negocio para explotar en el norte de Nevada. Al boxeo llegó como promotor aunque debido a las numerosas causas que tuvo por extorsión la licencia la gestionó su esposa Sally.

Con la intención de patrocinar la revancha con Alí que vino a buscar Ringo a Estados Unidos que que tomó contacto con Ringo. Pero algo no salió bien ya que bajó su contrato solo pudo realizar una pelea (triunfo mínimo por puntos ante el veterano estadounidense Billy Joiner en Reno y el vínculo entre ambos se fue rompiendo. Solo y sin dinero ni un futuro incierto se había casado en el registro civil del condado de Washoe con Cheryl Ann Rebideaux, una trabajadora del Mustang Ranch, con el objetivo de obtener la documentación legal para residir y trabajar en Estados Unidos.

Sin embargo el matrimonio había sido anulado diez días después por pedido de la mujer, debido a que Bonavena estaba casado con Dora Raffa, de quien se había separado, pero no se había divorciado.

Para peor, rumores lo vincularon sentimentalmente con Sally Conforte (quien lo doblaba en edad) y en Nevada corría la versión de que pretendía quedarse con el Mustang Ranch. Eso desató la ira de Joe Conforte que primero lo amedrentó. Antes de su muerte la casilla rodante en la que Bonavena residía había sido quemada intencionalmente.

Fue ese el principio del fin y días después cuando se presentó en las oficinas del mismo burdel para hablar con Conforte fue asesinado por uno de sus custodios.

Mientras eso sucedía, a unos 20.000 kilómetros de distancia, en Sudáfrica, vía cable coaxial el recordado relator de boxeo Osvaldo Caffarelli, relataba por Radio Rivadavia cómo otro grande del ring, Víctor Galíndez, combatía a todo coraje contra Ritchie Kates, defendiendo el título mundial medio pesado AMB.

De pronto se hizo un silencio en medio de la transmisión radial: "Tenemos que informar que Ringo Bonavena murió hoy en Nevada, estamos todos consternados, esperamos que haya más precisiones al respecto", dijo Caffarelli, con la voz entrecortada por la emoción.

Eran las 6.20 de la mañana en esa parte de Estados Unidos, cuando un disparo traicionero de un matón acertó al pecho de "Ringo" Bonavena, que le provocó la muerte en forma instantánea a los 33 años, "la edad de Cristo" según el decir de su madre, la inolvidable Doña Dominga.

Oscar Bonavena trolleando a Muhammad Ali

Bonavena era un ídolo con todas las letras, grande de cuerpo, de voz finita, aprendiz de cantor, bueno con los amigos y de noble de corazón. Cuando su estrella se iba apagando se fue a los Estados Unidos, camino a su ocaso boxístico.

Entre sus 67 peleas -con 57 triunfos, nueve reveses y un empate-, quedará en el recuerdo la noche del 7 de diciembre de 1970, en el Madison Square Garden de Nueva York, donde cayó en el 15to. round ante el gran Muhammad Alí, pero llegó a tenerlo a su merced en el décimo, a quien hasta se dio el gusto de llamarlo "gallina" antes del combate.

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Las 150 mil personas que despidieron a "Ringo" una semana más tarde de su muerte, poblando las inmediaciones de un Luna Park que jamás se vio tan triste, ratificaron el cariño hacia el hombre que irritó al mismísimo Muhammad Ali y que inmortalizó las "ravioladas" televisadas del domingo junto con su madre, doña Dominga.

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El lugar donde mataron a Ringo.

La figura de "Ringo" comenzó a crecer el 4 de setiembre de 1965, cuando le arrebató la corona argentina de los pesados al sanjuanino Gregorio "Goyo" Peralta, en una noche inolvidable para la historia del boxeo argentino, en la cual 25.236 espectadores marcaron un récord inigualable de concurrencia hasta el momento para el legendario Luna Park.

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