A Ceferino Namuncurá. Oh, Jesús, que en la árida Patagonia hicisteis brotar este lirio de pureza, Ceferino Namuncurá y que, alimentándolo con la Santa Eucaristía, encendisteis en su corazón ardores de santidad y de apostolado, dignaos glorificarlo en la tierra y concededme por su intercesión la gracia (se pide lo que se desea). Padre Nuestro, Avemaría y Gloria. M.S.Y.