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A la Feria del Libro con GPS

Pablo Montanaro.

Es el lugar de encuentro donde autores y lectores se cruzan cara a cara. Desde el viernes, los amantes de los libros tenemos una cita impostergable en esta ciudad: la Feria Internacional del Libro. Un evento al que se puede acceder en forma libre y gratuita –a diferencia de la primera edición en la que se cobró entrada– pero que obliga a caminar de un lugar a otro para poder asistir a las numerosas actividades programadas. El periplo puede comenzar en el Museo Nacional de Bellas Artes (Mitre y Santa Cruz) para escuchar a los escritores y artistas invitados; seguir por el Museo Gregorio Álvarez (San Martín al 200), donde en dos salas preparadas para la ocasión –pero sin un entorno adecuado– se podrán conocer algunos de los libros que presentan los autores regionales o asistir a algún espectáculo; y finalmente concluir en el gimnasio del Parque Central (Sarmiento y Don Bosco) para recorrer los stands de los libreros y editoriales, y de esta manera adquirir los libros que fueron presentados en las otras sedes. Me olvidaba: quienes carguen con chicos, tendrán otro lugar más para sumar al GPS ferial, la Sala de Arte Emilio Saraco, donde se instaló un espacio para disfrutar de algún espectáculo o taller.
Más allá del esfuerzo y dedicación que han puesto los organizadores de este evento cultural, y de la gran afluencia de público que ha tenido en estos primeros días, resulta un tanto incómodo y fuera de toda lógica que los libros estén en un edificio distante de donde los autores exponen sus obras a los lectores. Lo que pone al descubierto la falta de un lugar en la ciudad donde puedan convocarse autores, libreros y artistas. En otras palabras, la carencia de un centro cultural acorde. Un centro cultural que no fue prioridad para ninguna gestión de gobierno.