A las 20.30 del martes, la redacción de "Paparazzi" está prácticamente vacía. Recostado detrás de su escritorio de director, Luis Ventura repasa los temas de la edición de esta semana y habla por celular. “La seguimos después”, dice y corta el llamado. Es el “chimentero” más famosos del país, polémico y criticado por no tener límites a la hora de sacar a la luz escándalos, amores e intimidades. “Es mentira que sea temido, soy respetado, que no es lo mismo”, aclara él, que habla serio, pero es simpático, amable y no esquiva ninguna pregunta. “Soy un tipo simple y muy trabajador. Así construí todo lo que soy”, se enorgullece.
¿Te molesta que te digan que sos “amarillista”?
Acá hay muchos que se hacen los distraídos y parece que todos orinan agua bendita desde que se levantan hasta que se acuestan. Resulta que estos tipos nunca cometen un pecado y nosotros somos la peor rufianada, la peor carroña del periodismo… Creo que la única diferencia es que nosotros asumimos lo que hacemos y ellos no. ¿O fui yo el que mandó a sacar la foto del cadáver de Jorge Ibáñez? ¿Eh? No creo eso de que el periodista se expone de esa manera a un papelón si no cree que va a conseguir algo más con eso.
¿Vos hubieras publicado esa foto?
No sé... Primero, yo no la hubiera mandado a hacer. Pero si me llega, creo que tampoco la publicaría. Más allá de eso, me parece importante decir que fotografiar la muerte tampoco está mal, porque no deja de ser parte de la vida. No estoy de acuerdo con que me acusen de traficar con la muerte si hago un programa o revista sobre la muerte de Ibáñez. ¿Y los padres que mandaron diez modelos al Tigre Moda Show? Con ese criterio, no se podría nombrar a ningún muerto. Hay muchos caraduras. No ahora, pero tengo ganas de hacer un especial de "Secretos verdaderos" sobre “las viudas de Jorge Ibáñez”. ¡Porque ahora todo el mundo se vistió con él! Que la lista del velorio no la hayan hecho los padres, es mucho. Y vi a varios llorando 10 minutos en cámara con lentes negros y no les caía ni una lágrima. Entonces, no me van a decir a mí que yo trafico con la tragedia ajena. Yo por lo menos no la dibujo.
"Paparazzi" es la revista más vendida del país con 120 mil ejemplares y lejos del resto. ¿Cuál es el secreto?
Que tenemos el paladar de la gente. Cuando todos estaban publicando personajes extranjeros y cosas de Hollywood, nosotros les dimos lugar a los personajes populares de acá que, a pesar de ser queridos, no tenían lugar en los medios. Para algunos se vulgarizó, pero para el público argentino fue lo que quería. Hoy, repito que nadie lo asume, lo que sale en "Paparazzi" está en todos lados y todos morirían por tener lo que tenemos nosotros.
¿Alguna vez te equivocaste feo con alguna primicia?
El periodismo es prueba y error permanentemente. Uno a veces se equivoca, o no siempre acierta. Y un día en radio di la muerte del padre de Freddy Villarreal. Estaba cerrando el programa, se me acercó un productor y me lo dijo. Yo le pregunté si estaba chequeado porque no tenía tiempo de hacer un llamado. Me dijo que sí, lo dije y unos minutos después me llamó el padre de Freddy. Me quería morir. Pero aprendí que una noticia así no la doy si no la chequeo yo.
¿Cuál es tu límite para definir si algo es publicable o no?
No hay reglas fijas. Uno hace una ecuación de educación, sentimientos, paladar y toma las decisiones. Pienso mucho en si a la gente le va a gustar o la puede ofender. Tiene mucho que ver con la situación, el tema y la persona de la que hablemos. A un sinvergüenza no lo comparo con una mujer embarazada. Quiero decir: hay gente a la que le perdono todo y otra a la que no le perdono nada. Los periodistas somos personas como todos: falibles, con odios, amores, rencores y opinión. Por ejemplo, cuando Daddy Brieva salía con quien ahora es su mujer, yo le avisé que se cuidara porque lo estaban siguiendo y lo iban a embocar. Varias veces. Y no se cuidó y un día lo embocaron. Y me quería morir cuando recibí las fotos, porque no quería mandarlo al frente. Entonces, arreglé con él una tapa. Pero después al tiempo salieron las fotos. Es así.
¿Te arrepentís de algo que hayas publicado?
Mirá, yo sé que me van a fusilar por esto, pero no me arrepiento de haber publicado la verdad en el caso de Juan Castro. A pesar de que me hicieron siete causas y fui sentenciado. No es que no tenga límites, ojo. Sino que cuando voy a fondo es porque creo que eso se debe saber. No es de casualidad. No me expongo porque sí.
¿Qué lugar tiene el poder en esa ecuación? Si tenés alguna foto muy complicada de Marcelo Tinelli, por ejemplo…
¡Andá a preguntarle a Tinelli quién es Luis Ventura! He publicado su divorcio con Paula Robles y en algún momento me fui de límite con él. A mí no me frena el poder sólo por el poder.
¿Cuántas de las chicas que vemos en la tele lo hacen para venderse mejor?
Algunas son prostitutas, pero en la mayoría de los casos diría que son más bien “entregadoras de sexo fácil”. Y no hay que alarmarse tanto: no es distinto de lo que pasa en un hospital, en una redacción o en una oficina. El sexo ayuda y es una herramienta para lograr cosa. Hoy tenés estudiantes universitarias que venden su cuerpo para pagarse un departamento más lindo y comprarse carteras caras. No es que se mueren de hambre, eh. Porque si siendo una desconocida cobrás 500 dólares la salida, aparecés tres veces en televisión y cobrás dos lucas. Es así. Pero no las llamaría gatos, te repito. Porque además el gato es el tipo, el que paga. El mayor gato del planeta es Diego Maradona. No para de pagar mujeres. ¿O la casa de 150 lucas de Rocío Oliva y la camioneta son regalitos? Yo ya tengo miedo que Stellita -su mujer- se me quiera ir a Dubai, ahora que está preocupada por ganar guita…
Martín Insaurralde, Martín Redrado… ¿los políticos entraron en el target de las vedettes?
Desde siempre los futbolistas y los políticos buscaron a estas chicas y ellas se dejaron seducir por ellos. Perón es el mejor ejemplo: ¿a Eva Perón de dónde la sacó? ¿Y a Isabelita? A Isabelita la fue a buscar a un prostíbulo de Colombia. ¡Tuvimos una presidenta que era copera! Nadie lo dice, pero esa es la verdad.
¿Hay muchos políticos saliendo con vedettes hoy?
(Se ríe.) Tengo listas, de ayer y de hoy. Y hay alguno de Neuquén también. Andá al aeropuerto privado de Aeroparque y pedí la filmadora. ¡Te matan si amagás con agarrarla!
¿Neuquén es un buen lugar para la trampa de los famosos?
Y sí, es un lugar donde se refugian muchos personajes de la farándula argentina pero también internacional. Hay muchas estrellas de Hollywood que van a Neuquén para estar tranquilos. No es sólo para la trampa sino también para el descanso. Porque es un lugar que aún se mantiene a salvo del hostigamiento de los medios. Acá donde te descuidaste te sacan una foto hasta adentro del cajón. La provincia es elegida por los famosos para descansar y también para ir de trampa.
¿Tenés escándalos o romances clandestinos no publicados?
(Se ríe.) Tengo fotos, videos, audios. De todo. Tengo muchas cosas que jamás dije ni mostré. Siempre digo que en promedio publico el 30% de lo que tengo.
¿Y dónde lo tenés?
En tres escribanías diferentes, bajo llave. Y hay tres personas que saben lo que tienen que hacer con eso si a mí me pasa algo.
¿Publicarlo?
Ellos saben.
¿Cuáles son los famosos que están rezando para que vivas 150 años?
Muchos.