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Tras 13 días de búsqueda, la Policía logró ubicar un auto robado a mediados de mes, el cual había sido escondido en una cochera del centro neuquino. El vehículo pertenece a la hija de Pedro Leiva, el comerciante que murió tras ser atropellado frente a su comercio.
Pedro Leiva es el comerciante que falleció la noche del 24 de octubre de 2021 tras ser brutalmente embestido por Sandro Codegoni, el conductor borracho que en su afán de perseguir a otro hombre con su camioneta, se fue contra el frente del negocio de Leiva, ubicado en calles Intendente Carro y La Pampa, del barrio Nuevo. En ese momento, el comerciante estaba en la vereda y no tuvo tiempo a correrse antes de ser impactado.
Ahora, quien sufrió un nuevo revés en su vida tras la muerte del hombre fue su hija, a quien le robaron su auto la noche del 14 de diciembre de la casa de su madre, luego que delincuentes ingresaran al lugar violentando el portón de acceso.
A raíz de la denuncia por el robo, el Departamento Sustracción Automotores de la Policía neuquina inició una investigación para identificar a los autores y así dar con dar con el vehículo, principalmente en base al testimonio de la víctima y el relevamiento de cámaras urbanas. La hija del comerciante también se volcó a las redes en busca de su auto robado y fue así que, según confió el comisario inspector Cristian Soto, se recibió "mucha información falsa" de gente que pretendía cobrar una recompensa por ello.
Finalmente, todo arrojó resultados cuando una persona ubicó el auto en una cochera de calle Rivadavia e informó a la Policía el día lunes.
"Hay que tener en cuenta que es un auto muy particular, hay muy pocos modelos, es un Citroën DS3 color celeste, con techo blanco y llantas blancas y se distingue a simple vista", explicó el jefe del Departamento Sustracción a un medio radial, estimando que eso pudo motivar a que los delincuentes se cuidaran de no circular con el vehículo por las calles a la vista de todos.
Afortunadamente, el dueño de la cochera se puso a disposición de los investigadores y colaboró con la diligencia que se dispuso el lunes por la tarde. Los efectivos del Departamento pudieron verificar que se trataba del auto que buscaban gracias al código serial de los cristales, dado que los ladrones habían reemplazado la chapa patente con una apócrifa en un intento por camuflar su origen ilícito.
El vehículo fue secuestrado allí mismo y puesto a disposición de la Fiscalía de Robos y Hurtos, que ahora deberá ordenar los siguientes pasos para continuar la investigación, esta vez para determinar quiénes cometieron el robo.
"Esta familia ha tenido un año bastante difícil, por eso también nos alegra haber obtenido este resultado", celebró Soto.