{# #} {# #}
La frase del presidente Alberto Fernández, sobre la preferencia de subir un 10% la cantidad e pobres en Argentina antes de tener 100.000 muertos por coronavirus en caso de que se propaguen los contagios por levantar la cuarentena, sigue generando debate, a pesar de que ya es una decisión tomada, e incluso convalidada por todos los gobernadores. El tema es una suerte de círculo vicioso de incomprensiones. Una parte de la sociedad, aquella de casi un 40% de empleo informal, sobre todo con oficios, de clase media baja, manifiesta no poder soportar más la situación económica, más allá de las ayuda que brinda la Anses, con todos los defectos burocráticos que están saltando a la vista por estos días. También están aquellos profesionales independientes que no están facturando, pero que han podido hacer algún colchón de ahorros para sobrevivir algunos meses. Sin embargo, este sector también se suma a la ola activa de quienes pretenden que la economía se reactive, casi por arte de magia. Lo cierto es que más allá de que algunas actividades puedan flexibilizarse en algún futuro, en estos días ya hay una caída de un 50% en las ventas del comercio minorista en Neuquén, según los datos del Observatorio Económico de ACIPAN. Es más, muchos de los comerciantes consultados creen que no sobrevivirán más allá de abril, debido a que si no hay venta (en algunos casos nulas) no podrán pagar los salarios a sus empleados. La situación es crítica y si bien el gobierno provincial, a través del Banco Provincia de Neuquén, lanzó una línea de crédito para pymes a tasas blandas (hay más de 2300 anotados) a este complejo rompecabezas que es la economía doméstica le siguen faltando piezas para que tenga la forma de algo estable.