Acaso, alguien podría afirmar que todo esto es absurdo e inútil, ya que las estadísticas reflejan un aumento de los casos de ataques contra las mujeres y, sobre todo, en la crueldad de los mismos. Lamentablemente, la mayoría de las víctimas de violencia no quieren hacer la denuncia, solo piden auxilio para ella y para sus hijos. Tienen miedo de cómo procedería su atacante si lo denunciaran. Giberti dijo que el 40% de las víctimas quedan en la oscuridad del silencio. El destino de esas mujeres es un problema.
La provincia cuenta con profesionales para abordar esta problemática y también hay leyes. Este programa podría complementar lo mucho que se ha realizado.