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Actuar y dejar el escritorio

Pablo Montanaro
Los profesionales trabajan en el terreno, no en el escritorio”, sentenció la psicoanalista Eva Giberti al exponer ayer en la Legislatura sobre el programa “Las víctimas contra las violencias”, que coordina a nivel nacional desde el año 2006 y que se pretende crear en la provincia. El programa, implementado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, tiene por objetivo brindar atención y acompañamiento a las víctimas de violencia familiar y sexual. La apuesta fuerte del programa es la de no “pasivizar” a las víctimas, sino colocarlas en la situación de ciudadanas; es decir, el Estado tiene la obligación de protegerlas y de preservarlas como también de sancionar a los violentos. 
El dispositivo está integrado por psicólogos, asistentes sociales y abogados que trabajan en la urgencia y en la atención de las víctimas, acudiendo al lugar donde ocurre el hecho de violencia. Y acompañan a la víctima a ingresar a la comisaría, al hospital o a la clínica. Esa contención sigue después con la búsqueda de un refugio. 
Acaso, alguien podría afirmar que todo esto es absurdo e inútil, ya que las estadísticas reflejan un aumento de los casos de ataques contra las mujeres y, sobre todo, en la crueldad de los mismos. Lamentablemente, la mayoría de las víctimas de violencia no quieren hacer la denuncia, solo piden auxilio para ella y para sus hijos. Tienen miedo de cómo procedería su atacante si lo denunciaran. Giberti dijo que el 40% de las víctimas quedan en la oscuridad del silencio. El destino de esas mujeres es un problema. 
La provincia cuenta con profesionales para abordar esta problemática y también hay leyes. Este programa podría complementar lo mucho que se ha realizado.