Por RAMIRO MORALES
“En la provincia manda la Provincia”, enfatizó el gobernador Jorge Sapag cuando se le preguntó por los alcances del Decreto Nacional 1277, que regula el mercado hidrocarburífero. Fue toda una definición, en momentos donde no son pocas las voces que denuncian que la normativa, que otorga más potestades a Nación en el manejo del negocio petrolero, le quita poder a las provincias, cuyo mando está reglado por la Ley Corta. Esta disposición transfirió en 2006 a los estados productores el dominio originario sobre los yacimientos y su administración, la autoridad de aplicación y el poder de policía sobre la industria. La nueva norma nacional, que reglamenta la expropiación de YPF, deja en manos de Nación el control y la aprobación de las inversiones, con la posibilidad incluso de hacer caducar concesiones.
Sin voluntad de abrir una trinchera con el gobierno nacional, Sapag dejó en claro que el decreto es de menor rango que una ley o la propia Constitución y que eso resuelve el problema de potestades. El gobernador dijo que el control compartido está bien, pero no se puede permitir un “doble comando”.
Más encendido por su posición en el juego político -ejerce como secretario adjunto de la CGT disidente-, el titular del gremio de Petroleros, Guillermo Pereyra, denunció que el gobierno nacional quiere quedarse con las regalías. En una posición que lo acerca a las empresas, dijo que “no hay seguridad jurídica” y que esto espanta inversores. Ante ese escenario de incertidumbre, argumentó que las firmas no pueden dar aumento salarial y por eso mañana realizará una masiva asamblea para decidir posibles medidas de fuerza.
También el intendente Horacio Quiroga, otrora aliado del kirchnerismo y luego devenido en cobista, salió a criticar a Nación por el decreto que le otorga más poder en el control del mercado petrolero. Uno de sus diputados en la Legislatura presentó un proyecto para pedir al fiscal de Estado que denuncie la situación.
El ministro de Planifiación Federal, Julio de Vido, salió ayer a responder a esas críticas y dijo que dialogó con las provincias. También habló de una reunión para esta semana en la que se hablará sobre los alcances de la norma, a la que defendió, “siempre según el concepto de equidad en la relación”.
De Vido culpó a las petroleras de hacer lobby en contra de la resolución porque no quieren que la Casa Rosada se meta en sus inversiones.
La película petrolera seguirá esta semana, seguramente sin esquivar posiciones políticas. Habrá que ver qué efectos reales tiene el decreto sobre el mercado.
Violencia
La semana culmina a nivel local con una serie de violentos episodios tras algunas manifestaciones gremiales. Hubo choques con la Policía que derivaron incluso en heridos de gravedad.
Un sector de ATE, encabezado por Jorge Marillán y Carlos Quintriqueo, parece haber endurecido su reclamo, propiciando medidas como un corte frente a la Residencia de la Costa, algo que molestó al gobernador.
Sin embargo, es ya insostenible que se prendan cubiertas como forma de reclamo, un método contaminante que no sólo incomoda sino que puede provocar daños a las salud.
El endurecimiento de la postura de ATE, que integra la mesa de negociación con el Gobierno, se da en medio de una fuerte interna de los gremios públicos. El viernes, dirigentes de ATEN provincia denunciaron una golpiza de parte de una patota que responde a los estatales. Mientras el sector docente no entró a la mesa, Hugo Papalardo se encontraba en Buenos Aires. Esta semana, incluso, los integrantes de la CTA disidente podrían echar a ATEN de la central, sindicato a que su vez está dividido entre el sector que representa a la capital y la rama provincial.
Por segunda vez, el gobierno provincial postergó la mesa de negociación sin haber presentado una oferta salarial. Es que los números no cierran por ningún lado: un incremento de sueldos implicaría una nueva erogación que el Gobierno no puede afrontar. Los números macros pueden parecer redondos, pero existe tal justeza de liquidez que obliga a contar peso por peso a la hora de abonar salarios.
Así pasó con el aguinaldo, que recién pudo pagarse previa emisión de letras y con el dinero de las regalías que ingresa a mitad de mes.