{# #} {# #}
La pérdida de audición es uno de los problemas de salud crónicos más comunes.
Neuquén > “No cuidar el oído es una cuestión de educación y de falta de información. Son consecuencias irrecuperables”, afirmó el otorrinolaringólogo del hospital Horacio Heller Martín Pellín en relación a las advertencias expresadas recientemente por la Asociación Argentina de Otorrinolaringología y Fonoaudiología Pediátrica (Aaofp) y la Federación Argentina de Sociedades de Otorrinolaringología (FASO), que estiman que a raíz del uso de los auriculares del celular o del reproductor portátil el 30 por ciento de los chicos y jóvenes de entre 10 a 24 años tendrá algún grado de hipoacusia que afectará su rendimiento estudiantil o laboral.
El especialista informó que si bien no recibió un mayor número de lo habitual de consultas en el nosocomio local por problemas en los oídos en adolescentes que escuchan música a altos volúmenes, “sí es una dificultad a la que se enfrentan grandes y chicos”.
Pellín destacó la importancia de que la sociedad tome conciencia de las consecuencias que generan los altos volúmenes.
La Organización Mundial de la Salud indicó que la exposición continua, de dos o tres horas por día, a más de 90 decibeles (medida utilizada para medir el nivel de potencia e intensidad del ruido), dirigidos directamente al interior del oído garantiza una lesión. Por eso recomiendan que ese tipo de reproducción no supere los 50 decibeles de intensidad.
Los especialistas explican que en la hipoacusia leve se tiene una pérdida auditiva de entre 35 y 40 decibeles. Las pérdidas auditivas severas afectan hasta 90 decibeles, impidiendo el desarrollo total del lenguaje, y las profundas, de 90 decibeles hacia arriba, producen los casos de sordera. La OMS asegura que una de cada cinco personas escucha música durante tres horas diarias a 95 decibeles, lo que provoca hipoacusia.
La otorrinolaringóloga infantil Graciela González Franco, integrante de Aaofp, señaló que “el 30 por ciento de la población de entre 10 y 24 años tendrá trastornos auditivos por exposición no laboral al ruido”. Equivale a 3 millones de personas que sufrirán un daño que no se cura.
Los expertos señalan que muchos jóvenes cuando acuden al especialista descubren que ya tienen una disminución auditiva que puede ser permanente. La pérdida de audición es uno de los problemas de salud crónicos más comunes, afectando a personas de todas las edades, en todos los segmentos de la población y de todos los niveles socioeconómicos. En una gran cantidad de casos, esto se debe por la exposición a largo plazo al ruido. La pérdida de audición puede variar desde una leve, pero importante disminución de la sensibilidad auditiva, a una pérdida total.
Para González Franco, las sociedades actuales “son productoras de sonidos y ruidos que tienen una variedad, intensidad y perdurabilidad que constituyen una forma de contaminación física por sus efectos: la contaminación auditiva”.
Por su parte, la fonoaudióloga Marcela Corbelle, a cargo del programa provincial de Detección Temprana de la Hipoacusia confirmó que en Neuquén se trabaja desde 2010 para detectar desde el nacimiento los problemas de audición.
Comentó que desde hace más de 25 años se brindan audífonos a niños de 0 a 14 años y que se equipa con audífonos a los pequeños hasta los cuatro años que no tengan obra social y estén registrados en el plan Sumar.
Recomendaciones
Los especialistas señalan que la hipoacusia puede prevenirse. Para ello recomiendan:
Educar y concientizar a niños y adolescentes sobre la importancia del cuidado de la audición.
Al utilizar equipos que estén directamente dentro de su oído, el volumen deberá ser menor al 60 por ciento de su capacidad.
Informar a los adolescentes dentro de las actividades recreativas, los cuidados, medidas de prevención y de alerta.
Los profesionales de la salud y educadores deben trabajar para informar y prevenir los daños posteriores, ya que no tienen cura. t Usar protección auditiva.
Dar a sus oídos un descanso.