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“Los cambios que llevó adelante la categoría son muy importantes y me generan muchas ganas de subirme al auto porque tendremos un Súper TC 2000, a diferencia de la temporada pasada que fue un año de transición, mucho más rápido”, expresó Canapino.
Además, el arrecifeño destacó que los autos mejorarán al momento de frenar y de transitar las curvas. “Estoy convencido que nosotros vamos a tener que elevar la vara a la hora de manejarlos porque habrá mucha potencia de frenado y una buena velocidad de curva”, manifestó.
Por último, el campeón 2016 se refirió a la llegada de su padre Alberto al a dirección técnica del equipo Chevrolet. “Mi viejo está en el taller de Córdoba donde hay mucho entusiasmo. Queremos aprovechar su experiencia y su capacidad para luego llevarla a la pista. Si bien la estructura está en una etapa de reorganización, las expectativas que tenemos son altísimas”, cerró.
La escuadra que representa a la marca del “moño dorado” continuará con dos autos oficiales, ya que Canapino y Bernardo Llaver seguirán dentro del equipo, mientras que aún resta confirmar que sucederá con las dos unidades de la estructura.