La solidaridad con los otros, en este caso con los más chicos, es lo que lleva a esta mujer de 33 años dos o tres días a la semana a ponerse al frente, junto con otras compañeras, de la cocina de este merendero que hace un año, en plena pandemia, abrió la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) para asistir a más de 400 chicos de todas las edades que llegan de barrios aledaños.
Ahora es ella, y su hijo adolescente, quien necesita de la solidaridad de todos. Ayer, cerca de las tres de la tarde, mientras cocinaba para los chicos recibió el llamado que menos esperaba, el que jamás habría querido recibir. Era su vecino, que con voz temblorosa le dijo que su precaria casilla, levantada con chapas y maderas en Los Hornitos, estaba siendo arrasada por el fuego.
Cuando llegó, se enfrentó a un paisaje desolador: todo se había convertido en escombros, en cenizas. Agradeció que su hijo no estuviera adentro, aunque sufrió quemaduras al intentar apagar el fuego.
“Me abrazó y me dijo: ‘Me quedé sin nada’”, contó una compañera de Sandra, y agregó “Tenés que ver con qué cariño prepara la leche para los pibes”.
Ahora, es Sandra la que necesita de nuestra ayuda. Ella sabrá agradecerlo con una sonrisa porque es el gesto que cosechó y que mejor conoce.
Quienes quieran ayudar a Sandra a reconstruir su vivienda pueden coordinar la asistencia al 155482434.