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Ahora, verificar es una urgencia

Alfredo Enrique

 

No deberían objetarse los controles a los vehículos que circulan por la ciudad para asegurar que los mismos se encuentran en condiciones mecánicas y técnicas para transitar por las calles. Al fin de cuentas, así lo establece la Ley Nacional de Tránsito, a la cual la ciudad de Neuquén adhirió en 1996.
Sin embargo, el énfasis que ahora pone el Municipio para vigilar que los conductores acrediten la oblea que emite la Cámara Argentina de Talleres de Verificación Técnica (Cataret) y no otro taller, como los dos que funcionaban desde antes, es por lo menos llamativa.
Con vehemencia, como acostumbra a hacer el intendente Horacio Quiroga, defendió el convenio que permitió a Cataret ser el único autorizado para verificar autos, camionetas y vehículos pesados. Asegura Pechi que los controles tienen el objetivo de sancionar a quienes salen a la calle con sus rodados en pésimas condiciones y que podrían atentar con la seguridad de los demás. Es remarcable que un intendente se preocupe por la seguridad, pero esa actitud no guarda coherencia con los controles al servicio de colectivos. Nadie en el Municipio parece alarmado por el estado en el que se encuentran las unidades de Indalo, que transportan en pésimas condiciones a miles de vecinos todos los días.
Cataret, por lo pronto, trabajará a destajo; o será gracias a los inspectores municipales que se encargarán de persuadir a los conductores para que lleven sus vehículos a verificar, o bien porque el estado de las calles no dejará trenes delanteros sanos cada vez que caen unas gotas de lluvia en la ciudad.