La impactante muerte del jugador de San Martín de Burzaco Emanuel Ortega puso de luto al fútbol argentino y activó la alarma en todo el país por las condiciones de seguridad brindadas en las canchas. En una jugada típica de un partido en el que se disputa con fuerza una pelota, aunque sin ningún tipo de mala intención, el jugador terminó perdiendo la vida tras chocar su cabeza contra un paredón inmediato a la línea lateral de la cancha de su propio club.
La proximidad de los paredones es tan sólo uno de los muchos riesgos en los que caen los precarios estadios del país, y las canchas de nuestra ciudad, claro, no son una excepción a la regla. Como suele ocurrir, los planteamientos hacia el interior de las instituciones y las ligas regionales llegaron luego del trágico acontecimiento y ahora se evalúa la posibilidad de comenzar a tomar medidas para prevenir algún tipo de daño físico similar.
¿Fue un hecho completamente evitable o se trató de una situación accidental atípica? ¿Amerita esto una modificación en la estructura de los estadios o son situaciones ineludibles propias del riesgo del deporte?
Actualmente, en el reglamento de la liga están permitidos los paredones de hasta 45 centímetros de altura y no existe expresamente un límite de distancia entre las líneas laterales y de fondo con las paredes de contención. El reglamento de la AFA estima no menos de 2,5 metros desde los laterales, de no menos de tres desde las líneas de gol.
Sapere, Atlético Neuquén, Alianza y Maronese son sólo algunas de las canchas que tienen esta problemática que, a luz de lo acontecido, genera un alto riesgo para quienes practican el deporte.
“Son accidentes que ocurren muy poco, no recuerdo otro caso como ese. Se pueden tomar ciertas medidas acolchonando en los sectores más riesgosos, pero es una situación muy difícil de manejar”, consideró Juan Carlos Lucumán, presidente de Sapere, uno de los clubes con problemas de este tipo.
“No creo que sea porque el paredón esté pegado a la línea, son accidentes que suceden muy de vez en cuando”, cerró el dirigente.
Hugo Hernández, presidente de Patagonia, considera que “el fútbol es un deporte de riesgo” y que si “nos ponemos a hilar muy fino no se podría jugar. Nadie está libre de que te pueda pasar algo así. Fue un accidente que puede pasar incluso en un entrenamiento”.
Como posible solución, propone Hernández que “se podrían achicar las dimensiones de las canchas”, aunque “ha habido casos de jugadores que se chocan con el arco o entre ellos mismos, el riesgo siempre va a estar”.
La dificultad a la hora de reparar en esta realidad en canchas que están habilitadas hace años y que poseen estructuras rígidas sin posibilidad de ampliación hace que la respuesta no se encuentre en cada club, sino que debe generarse desde ámbitos de decisión más grandes.
La falta de exigencias desde el los órganos federales (AFA, Consejo Federal), la precariedad en que se encuentran las canchas, (no solo en la región), sumado a la negligencia de los actores locales, hacen que practicar el deporte continúe siendo más un peligro para el cuerpo que un disfrute para el corazón.
OPINIÓN
“Es un riesgo, hay que tomar recaudos”
Luis Sánchez
Presidente de la Liga de Fútbol de Neuquén
Hay que buscar la manera de, en principio, atenuar los peligros en las canchas que tengan esas problemáticas. Con cubiertas, colchonetas o algo por el estilo, e ir invirtiendo en lo necesario para que se vayan modificando las canchas. Darles a los clubes el tiempo necesario para que haya sólo alambrado o que se tomen las medidas necesarias. Lo que ocurre también es que el reglamento permite tener paredones hasta de 45cm, por lo que habría que modificar ese reglamento primero. Hay que buscar la manera para modificarlo. Lo que pasó en Buenos Aires fue una fatalidad y hay que tomar los recaudos para que no se vuelva a repetir.
Las canchas que tienen los paredones ya están habilitadas hace 20 años pero hay que modificarlos. Hay que se conscientes de que es un riesgo y hacer las modificaciones, no hay otra alternativa, porque evidentemente es un riesgo grande para la práctica del deporte. Hay que planificarlo, exigirlo en la liga y darles un tiempo a los clubes que necesiten hacerlo.
El Antecedente
Paponi: “Casi no la cuento”
En la final del torneo oficial de Lifune 2005, una situación similar a la ocurrida con Ortega tuvo lugar en las canchas de nuestra ciudad. Fue en el antiguo estadio de Independiente, en un partido entre el Rojo y Petrolero Argentino por la definición de la Liga.
En un momento, Emiliano Paponi, jugador del local, fue hasta el fondo para tirar un centro y Oscar Puentes le dio un empujón que terminó con el delantero estrellado contra el muro. “No fue de mala leche, me empujó como acción de juego, pero me fui de frente al paredón y no recuerdo más nada. Habría un metro de distancia y terminé internado. Fue una jugada parecida, casi no la cuento si no fuera por que me asistieron rápido”, comentó Paponi.