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Alemania le puso fin a la ilusión de Turquía

Alemanes y turcos tenían destino de tiempo suplementario pero Philipp Lahm, a los 90, le dió la victoria 3 a 2 a los germanos.
Golpe por golpe
A los 22, Kazin Kazim sacudió a Lehmann ante la pasividad de la defensa alemana, Ugur Boral tomó el rebote y el arquero sólo pudo amortiguar el remate, pero la pelota se escurrió entre sus piernas y cruzó la línea de gol. El 1-0 era sobradamente justo, pero Alemania reaccionó rápido e hizo gala de su pragmatismo, repitiendo la fórmula de su gol inicial en cuartos ante Portugal: desborde de Lukas Podolski y llegada al vacío de Bastian Schweinsteiger, que le ganó a la marca de Mehmet Topal y convirtió con la parte exterior de su pie izquierdo.
En el segundo tiempo, Alemania salió a jugar con otra actitud, y la cancha se empezó a inclinar hacia el arco de Recber Rustu. Klose aprovechó un error del «1» y puso el 2-1 con un cabezazo al arco vacío. Turquía no dejó de luchar, y Semih, el hombre que hizo un hábito de marcar goles tardíos, aprovechó un centro bajo de Sari para concretar el empate.
El árbitro suizo Massimo Busacca estaba cerca de ordenar el tiempo extra cuando Lahm, que no tuvo un buen partido, corrió 40 metros para tirar una pared con Thomas Hitzlsperger y definir con toda la furia.
Alemania le dio así a probar de su propia medicina a Turquía, y fue al mismo tiempo fiel a su historia, esa que le manda no rendirse jamás y que la llevó a conquistar épicos triunfos en el pasado.