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Los actuales Límites Máximos de Residuos (LMR), que es el nivel que se considera oficialmente aceptable de residuos de agroquímicos o de medicamentos que puede contener un alimento, ignoran más de 20 años de investigaciones y no contemplan el consumo crónico ni las interacciones entre químicos, advirtieron especialistas quienes indicaron que es "urgente" hacer una revisión de estos valores.
"Los Límites Máximos Admisibles de plaguicidas en la Argentina los fija Senasa, con dos resoluciones: la 934/10 y la 608/12 (según si son cultivos de gran extensión o pequeños cultivos). Aunque en la práctica se basa principalmente en la normativa europea, donde están legislados los LMA, y cuando son productos que se exportarán a Estados Unidos por la regulación de la FDA", indicó a Télam la bióloga e investigadora Sandra Médici.
Fuentes de la Dirección de Agroquímicos y Biológicos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) informaron que "se toman como base de los análisis de riesgo los lineamientos de la FAO", que se encuentran establecidos en el documento ‘Presentación y evaluación de la estimación de los límites máximos de residuos de plaguicidas en alimentos y piensos (alimento seco que se da al ganado)’, cuya última revisión fue en 2009. Desde el organismo señalaron que "para el análisis de sinergia entre ingestas simultáneas de variados residuos no existe una metodología adoptada por el grupo de FAO que analiza los Residuos de Plaguicidas que pueda ser internalizada por Argentina".
A nivel internacional, los límites máximos para los residuos de plaguicidas en alimentos se discuten en el Comité de Residuos de Plaguicidas del Codex Alimentario, dentro del cual Argentina participa a través del Senasa, y aunque se trata de recomendaciones de aplicación voluntaria por parte de los miembros, en ocasiones pueden servir de base para las legislaciones nacionales. Durante estos encuentros se preparan además las listas de plaguicidas prioritarios para su evaluación en la exposición alimentaria probabilística aguda, que se calcula a partir de una ecuación denominada Iesti.
"La fórmula Iesti es utilizada para el cálculo de la ingesta aguda para sustancias que pueden presentar riesgos por el consumo a corto plazo, generalmente durante una comida o durante un día, y es de especial relevancia para aquellos productos vegetales que se consumen de una pieza", explicó en el sitio oficial, Daniel Mazzarella de la Dirección de Agroquímicos y Biológicos del Senasa.
Por su parte, la pediatra y especialista en ambiente Lilian Corra, consultora de Naciones Unidas, explicó que "además de la dosis, un problema muy serio es el ‘momento’ de exposición; un mismo tóxico actúa de modo diferente en un bebé en gestación, y aún en ese caso, de modo distinto en cada semana de esa gestación".
Y agregó: "Estos químicos afectan especialmente dos áreas en salud, muy caras para la supervivencia de la raza humana: la capacidad intelectual y la fertilidad y la reproducción. Se pone en riesgo la supervivencia de la gestación con un final feliz, y además, si sobrevive, hay riesgo de que no tenga sus capacidades intelectuales óptimas".
La especialista alertó: "Este sistema de evaluación para asegurar que cierta cantidad de pesticida es segura en nuestros alimentos utiliza una evaluación ‘a corto plazo’ cuando este tipo de sustancias pueden tener efectos a muy largo plazo o acumulativos a lo largo de muchos años y desatar una enfermedad mucho tiempo después".