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Alivio, crisis y angustia social

Neuquén de a poco convive con el virus. Se autorizan más salidas recreativas y comercios. Pero la crisis aún seguirá.

Dar alguna señal positiva en medio de una crisis que no sólo la activó el coronavirus. Ese parece ser hoy el mensaje dentro de las medidas que está tomando la provincia de Neuquén para compatibilizar las demandas en esta pandemia: reactivar una economía destrozada y cuidar la salud de la gente, en un contexto donde cualquier error se puede pagar caro. Neuquén tiene 134 casos y 39 activos de COVID-19 desde que comenzó la pandemia, y en estos últimos días, la propagación del virus después de una desafortunado hecho con un policía neuquino en Las Perlas, desató de nuevo el pánico. Pero se entiende que le hecho fue aislado. A juzgar por los funcionarios provinciales y los intendentes, más allá de las excepciones, la mayoría de la gente está acatando las medidas del confinamiento. Incluso, más allá del ruido mediático, las movilizaciones y los reclamos para levantar la cuarentena a favor de la economía (un debate que asoma falso en medio de una grieta política) los gobiernos intentan priorizar la salud y garantizar la apertura progresiva de actividades económicas que, seguramente, no están conformando a todos los actores. En estos días se habilitarán seis días a la semana las salidas recreativas, con todos los recaudos. Es una forma de comenzar a descomprimir las consecuencias físicas y psicológicas de esta cuarentena. También, de a poco, vuelven nuevas actividades comerciales (salones de belleza, paseadores de perros, academias de conducir) y se esperan habilitar otras. La apertura no implica que las cosas estarán mucho mejor. Hay una recesión mundial, una crisis petrolera que impacta de lleno en la provincia y una demanda que aún no se recupera.