La apuesta que aceptó un profesor de Química Orgánica de la Universidad Ohio State no pudo ser más ocurrente: si uno de sus alumnos encestaba en un canasto ubicado en el otro extremo del salón, se librarían del examen y se los calificaría con una buena nota. Y así fue. Vinny Forte fue el encargado de llevarlo a cabo ante la algarabía del resto de sus compañeros.