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Ansiedades de fútbol y política

Mariano Thieberger

 

Los que aman el fútbol ya tachan los días -y las horas- que faltan para que empiece de una vez por todas el Mundial de Brasil. Los políticos, tanto los que disfrutan de ese deporte como los que no le prestan ninguna atención, también comienzan a mostrar su ansiedad. Es que todos saben que, una vez que el país entero deje de prestarle atención a cada movimiento de Messi y compañía, arrancará el campeonato que más palpitan:  el que definirá las candidaturas -de todo tipo y color- para las elecciones de 2015.
A nivel nacional, son varios los que están esperando que llegue julio para saltar a la cancha. Y en Neuquén, con la interna del MPN de agosto como gran aperitivo, ya se pueden advertir algunos movimientos pre-competitivos. No solo sobre la superficie, como los lanzamientos de Ramón Rioseco o Mercedes Lamarca, sino también subterráneos. Esta semana hubo rumores de toda clase. Se habló de la renuncia de un importante miembro del gabinete provincial (que fue categóricamente desmentida) y de peleas en el sector Azul del oficialismo (que existieron y que protagonizaron ministros e intendentes). Hay que entenderlo: no solo la Selección se juega mucho en los próximos días.
Y si Sabella todavía no anunció oficialmente quiénes serán los 23 que irán a Brasil -ni, mucho menos, cómo formará el equipo que enfrentará a Bosnia el 15 de junio-, no sería lógico apurar a Sapag o Pereyra, que tienen que armar sus propias listas. Más aún si se sabe bien que eso siempre termina dejando algún herido (o algún Tevez) en el camino; y los despechados, a veces, pueden tramar venganza. No todos se comportan con la hidalguía que demostró Carlitos pese a haber sido excluido.