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Asumir lo que nos tocó...

No es para descorchar o ir al Monumento a festejar a cuentas. Tampoco para hacerse la cabeza ni amargarse el fin de semana. El sorteo del Mundial de Rusia 2018 resultó bastante “justo” en general, con fuerzas parejas en las mayorías de los grupos, sin zonas de la muerte ni lotes accesibles. En ese contexto, Argentina es la potencia indiscutible del Grupo D, que compartirá con Islandia, Croacia y Nigeria, a los que enfrentará en ese orden. Todos rivales respetables pero ninguno que meta miedo, más allá de la reciente goleada sufrida ante los africanos en el último ensayo, sin Messi, lo que no es un dato menor.

Con las Águilas Verdes se da una curiosidad: será su quinta participación histórica y siempre les tocó la Albiceleste en la serie inicial. Por quinta vez en sus últimos siete mundiales, Argentina integrará el mismo grupo que ellos con un aliciente: ganó en las cuatro ocasiones anteriores.

Eso sí, habrá que controlar mejor a Alex Iwobi, el del caño a Mascherano en el cuarto gol de aquella cercana prueba. John Obi Mikel, hoy en el fútbol chino, es otra de sus figuras y Víctor Moses, del Chelsea, su máxima estrella.

El primer rival, Islandia, debuta en la máxima cita, pero no hay que subestimar su buen desempeño previo. Ganó la zona europea que afrontó y fue la sorpresa de la última Eurocopa al meterse en cuartos de final. De todos modos, ¿no era preferible antes que potencias como España o Inglaterra?

Y el otro adversario, Croacia, es un combinado de segunda línea europea que tiene buenos valores, tales los conocidos Rakitic (Barcelona), Modric (Real Madrid) y Mandzukic (Juventus). Es lo que tocó. A no creérsela ni preocuparse más de la cuenta.

No hay que ser triunfalistas ni pesimistas, el grupo de la Argentina está dentro de la media y la lógica.