Ni Panamá, ni Bolivia, ni Venezuela ni siquiera el local Estados Unidos dieron la talla. Como se preveía, por historia y potencial, esos adversarios estuvieron lejos de poder oponerle resistencia al conjunto liderado dentro del campo por el gran Lionel Messi.
Recién el domingo volverá a chocar con un contrincante serio, de riesgo, aún cuando Argentina siempre es favorita y más luego del sólido andar que ha exhibido en la competición. Entonces, ahora sí deberá aprobar un examen complejo para cortar la sequía y lucirse en este "final", luego de sacarse un diez en todos los parciales casi sin exigirse ni "estudiar". Está claro, si hace bien los deberes, Argentina tendrá muchas chances de "graduarse" de campeón y acabar con esa materia pendiente. Pero también es cierto que el camino al posible y ansiado título se allanó mucho. Igual, no es problema de Argentina que los otros colosos hayan renunciado antes de tiempo.