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Este martes, el cine independiente volvió a celebrar su encuentro nacional con la edición número 23 del BACIFI, festival que se realizará hasta el 1 de mayo, y que tras dos años de verse modificado por la pandemia del coronavirus -el 2020 se canceló y el 2021 fue virtual-, en esta oportunidad recuperará por completo la presencialidad en 15 salas ubicadas sobre todo en el centro de la ciudad de Buenos Aires, y con entradas muy accesibles a 150 y 100 pesos.
Además, se mantendrá la alternativa de ver una parte significativa de la programación (223 de las 290 películas programadas) en la plataforma de streaming Vivamos Cultura https://ciclosyfestivales.vivamoscultura.buenosaires.gob.ar/.
Más allá de la película de apertura Pequeña flor, del argentino Santiago Mitre y la de clausura Viens, je t'emmène, del francés Alain Guiraudie, la programación tiene una diversidad y eclecticismo que le permite ir desde lo más radical del cine de autor hasta exponentes de los más variados géneros, documentales musicales o clásicos restaurados.
De la inabarcable oferta se destacan las siguientes películas
“A Chiara”
(Italia-Francia), de Jonas Carpignano (sección Hacerse Grande). El director italiano (nacido en Nueva York) cierra su trilogía calabresa iniciada con “Mediterranea” (2015), sobre un grupo de refugiados africanos; y “A Ciambra” (2017), sobre una comunidad de gitanos, con una imponente e impactante película que va de lo familiar al thriller sobre la mafia de Reggio Calabria (los 'Ndrangheta). La protagonista es la quinceañera Chiara, quien ya desde el título asume el lugar protagónico y el punto de vista como una adolescente que va en busca de su padre, un querible hombre de familia, pero también un poderoso narcotraficante. Un film que exuda una potencia narrativa y dramática, una naturalidad, una credibilidad y un humanismo fascinante y conmovedor.
“Camuflaje”
(Argentina), de Jonathan Perel (Competencia Argentina). El director construyó un documental con algunos elementos cercanos a la ficción con Félix Bruzzone, reconocido escritor y entusiasta runner, como protagonista absoluto. Bruzzone vivió durante mucho tiempo en una casa muy cerca de la base militar de Campo de Mayo, en principio sin saber que allí, en el centro clandestino conocido como El Campito, estuvo Marcela, su madre desaparecida. A partir de esa ¿coincidencia?, empieza a indagar -en cámara y desde la voz en off- en su propia historia, en la del lugar y en la de la gente que lo frecuenta en un film con múltiples implicancias íntimas, políticas e históricas.
“Great Freedom”
(Austria-Alemania), de Sebastian Meise (sección Romances). Premiada en festivales como Cannes, Sevilla, Viennale y Torino, esta película describe la desgarradora historia de Hans Hoffmann (el extraordinario Franz Rogowski, visto previamente en “Victoria”, “Transit” y “Undine”), un sobreviviente de los campos de concentración que pasa más tiempo en prisión que fuera de ella por el mero hecho de ser gay. Es que hasta 1969 la homosexualidad no solo era ilegal sino también fuertemente perseguida en Alemania y Austria, por lo que se les aplicaba el nefasto Artículo 175, que castigaba la sodomía en el código penal alemán desde 1871 y que fue ampliamente utilizado por el régimen nazi. La historia, que está narrada básicamente en tres tiempos (1945, 1957 y 1968), resulta tan perturbadora como conmovedora.
“Avec amour et acharnement”
(Francia), de Claire Denis (sección Trayectorias). La realizadora francesa vuelve a trabajar tanto con Juliette Binoche como con Vincent Lindon en un film sobre los celos y las tentaciones en el seno de un matrimonio de larga data que entra en crisis con la aparición de un tercero en discordia (Grégoire Colin). La película le valió a Denis el premio a Mejor Dirección en la reciente Berlinale.
“The Novelist's Film”
(Corea del Sur), de Hong Sangsoo (sección Trayectorias). Prolífico y fascinante, este cineasta surcoreano ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Berlín por este largometraje en blanco y negro que parece un episodio más de su larga saga de historias de artistas (aquí hay un cineasta y una escritora) en medio de sus tribulaciones artísticas y sus angustias afectivas.
“The Card Counter”
(Estados Unidos), de Paul Schrader (sección Trayectorias). El guionista y director estadounidense narra la historia de William Tell (Oscar Isaac), un ex militar y actual jugador profesional de póker cuya meticulosa y obsesiva vida se derrumba cuando se le acerca Cirk, un joven que busca su ayuda para vengarse de un coronel. Cine de género y cine político en un film inquietante y existencialista con aires de Robert Bresson.
“Happy Together”
(Hong Kong), de Wong Kar-wai (sección Rescates). El 17 de mayo de 1997 se estrenó en el Festival de Cannes esta película sobre la torturada historia de (des)amor entre Yiu-Fai (Tony Leung) y Po-Wing (Leslie Cheung). A punto de cumplir 25 años, se trata de un film de culto entre la cinefilia internacional y más aún entre la argentina, ya que pocos directores consiguieron retratar una Buenos Aires tan bella, lírica y extraña como Wong Kar-wai rodando en La Boca o San Telmo.
“Sis dies corrents”
(España), de Neus Ballús (Competencia Internacional), esta directora catalana narra la historia de Pep (Pep Sarrà), quien está próximo a jubilarse en una mini compañía de servicios de reparaciones hogareñas. Muy a su pesar, Valero (Valero Escolar) toma para un período de prueba a Moha (Mohamed Mellali), un joven inmigrante marroquí que de manera simultánea está tratando de aprender catalán e integrarse. Las tensiones entre el encargado, un tipo querible pero muy irritable y dominado por los prejuicios, y el bienintencionado pero poco experimentado aprendiz no tardan en aparecer.
“Deserto particular”
(Brasil-Portugal), de Aly Muritiba (sección Romances). El director filmó una extraña y emotiva historia de amor entre dos hombres muy disímiles entre sí que fluye con naturalidad y que logra hacer de una vieja canción como “Total Eclipse of the Heart”, de Bonnie Tyler, un motivo musical genuinamente conmovedor.
“El gran movimiento”
(Bolivia), de Kiro Russo (Competencia Internacional). Este segundo largometraje del director boliviano formado en la Argentina puede verse como una suerte de continuación de su consagratoria ópera prima “Viejo calavera” (2016) al punto que ambas comparten uno de los personajes como el de Elder Mamani. Pero ya no estamos dentro de una mina de carbón sino en los exteriores para una sinfonía urbana de La Paz y los seres anónimos que la recorren rodada en súper 16 milímetros. El cine de Kiro Russo sigue llevándonos por universos únicos y fascinantes.
Tres clásicos del cine argentino
“Prisioneros de la tierra”, “La cifra impar” y “Bolivia”: ¿Qué tienen en común una película de 1939 dirigida por Mario Soffici y protagonizada por Ángel Magaña, Francisco Petrone, Elisa Galvé, Raúl de Lange y Homero Cárpena; una de 1962 rodada por Manuel Antín con Lautaro Murúa, María Rosa Gallo y Sergio Renán; y una de 2001 filmada por Israel Adrián Caetano? En principio, que son films clave en sus respectivas épocas y, claro, que se pueden (volver a) disfrutar en vistoso blanco y negro gracias a copias restauradas.