Elogios
En su primera aparición conjunta, ambos se lanzaron encendidos elogios. El senador de 47 años aseguró que buscaba para la vicepresidencia a «un hombre con un pasado distinguido y una fundamental decencia». «Ese hombre es Joe Biden», afirmó entre los aplausos de las miles de personas congregadas ante el antiguo capitolio de Illinois.
Obama destacó la experiencia en política exterior de Biden, uno de los aspectos que más criticaron del candidato sus detractores. Biden, recordó Obama, «miró a Milosevic a los ojos y lo llamó criminal de guerra».
Según Obama, Biden es «uno de los mejores servidores públicos» de la era moderna, un «luchador» que le ayudará a «pasar la fea página» de la administración de George W. Bush.
El flamante candidato a vicepresidente, por su parte, aseguró estar «orgulloso» de haber sido elegido y prometió que no habrá «un sólo desafío» que no puedan afrontar juntos él y Obama.
Sin mucha dilación, Biden se lanzó a criticar a McCain, y demostrando que ya empieza a asumir el mensaje de Obama afirmó que elegir al senador por Arizona sería como elegir por cuatro años más a Bush.
Biden aprovechó también para atacar al republicano, que hace unos días no supo decir cuántas casas posee, y tuvo que ser su equipo de asesores el que dijese que son siete.
Escenario
Washington (dpa) > El senador por Delaware Joe Biden acompañará a Barack Obama en su carrera hacia la presidencia de Estados Unidos.
Biden, de 65 años y senador desde 1972, puede aportar a Obama una amplia experiencia en política exterior, el principal punto en el que sus detractores atacan a Obama. El senador por Delaware es el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Alta.
Jovial y efusivo en sus palabras, Biden aportará además un toque de cercanía a la campaña de Obama, que en numerosas ocasiones fue acusada de «elitista» y «fuera de la realidad».
Por el contrario, su larga trayectoria en Washington de alguna manera contradice la campaña de «cambio» en la política estadounidense que propugna Obama.
Además, Biden participó como candidato en el arranque de la campaña presidencial por la sucesión de George W. Bush, y acusó entonces a Obama de no estar aún preparado para ocupar la Casa Blanca, un argumento que con seguridad aprovecharán los republicanos.