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Barajar y dar de nuevo

Por ADRIANO CALALESINA

La gran reforma en el sistema de entrega de tierras fiscales anunciada por el intendente Javier Bertoldi será una prueba piloto que tendrá dos objetivos: asegurar un ingreso a la comuna por la venta de lotes y desalentar la especulación en torno a las tomas y transferencias ilegales de tenencias precarias.
No es seguro que este plan funcione, pero la demanda de terrenos y un lugar para vivir es tan grande como el descontrol que se padece a diario. Hoy, hasta en Internet se pueden comprar terrenos en Centenario donde el Estado tiene prohibido vender.
Hace meses, la vía elegida para materializar esta reforma era a través de la modificación de la Carta Orgánica Municipal, sancionada en 1997.
Para este mecanismo se necesita hacer una nueva elección obligatoria en Centenario. Es decir, volver a medir fuerzas, más allá de que el oficialismo haya ganado con soltura por más del 54% las elecciones municipales.
“¿Para qué poner en riesgo un capital político?”, afirman fuentes del Ejecutivo. Es por eso que días atrás Bertoldi aclaró que ya no será necesaria una reforma de la carta magna, sino que se valdrá de las excepciones y modificaciones a las ordenanzas existentes para llevar a cabo el proyecto.
Reformar la Carta Orgánica sería ingresar en un debate político (a pesar de que en la ciudad no hay debate) donde las críticas podrían desatarse desde afuera. Es sabido que existe cierto ambiente re-reeleccionista desde arriba hacia abajo en todo el país, para que los gobiernos conserven su statu quo, por caso, el kirchnerismo.
Modificar la carta magna al sólo efecto de la regularización de tierras levanta suspicacias en los ambientes residuales formadores de opinión pública.
Pero volviendo al concepto de la reforma, de alguna manera habrá que regularizar el desmadre de la demanda de tierras fiscales que termina en un círculo vicioso entre individuos que usurpan lotes, gobernantes que se niegan a regularizarlos y abogados que obligan al Estado otorgar tenencias en zonas tomadas. Poner fin a esto es barajar y dar de nuevo.
Desde lo político, la comuna se prepara para vivir una etapa de declinación del kirchnerismo, debido al vencimiento de la figura presidencial, al menos en su cargo hasta 2015. Se sabe que el gobierno municipal tiene rasgos propios que van más allá del espíritu nacional y el peronismo. De hecho, Bertoldi relativizó en una entrevista con este diario la fuerte interna que habrá en el partido que él dirige en la provincia. “El objetivo está más allá de la interna partidaria”, dijo en un tono que denotó un escenario utópico.
 
Gestión por política
Esta gestión ha ingresado en una sinergia que reemplazó la palabra política por “gestión y administración”. Casi como uno de los decálogos del éxito de los noventa, aunque con una moderación campestre, con los pies bien puestos en Centenario.
Es probable que el sistema de poder que construyó Bertoldi, basado en la autoafirmación a través de la obra pública expuesta, continúe por muchos años más. Lo que no es seguro es que este poder se recueste en el peronismo formal en un futuro.
Tal vez, a esta consolidada chacra que da sus rentables frutos como es el municipio, sólo le haga falta la figura de un capataz, mientras su dueño incursiona por otros terrenos de la política. Se dice que esa persona tendrá un perfil semejante al actual jefe comunal para evitar que el electorado piense que ha cambiado algo. De esta forma se consolidará la nueva “gestión-Estado”, emanada del grupo que hoy gobierno la comuna.