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Benicio, el pequeño guerrero que le ganó a la hidrocefalia

Benicio Páez nació el 19 de junio de 2021. A los 15 días se le diagnosticó una hemorragia cerebral con hidrocefalia por la que fue intervenido. Ocho meses después volvió a ser operado con éxito.

Leila Castro no deja de sostener a su hijo Benicio que transita por el living del departamento. Sus pasos son presurosos, a veces imprecisos, pero demuestra que ya quiere iniciar una nueva etapa en su desarrollo y de esta manera explorar el mundo. Mientras tanto, los ojos de Nicolás Páez no se desvían del andar de su hijo que el pasado 19 de junio cumplió un año.

Leila (28 años) y Nicolás (30) están juntos desde hace más de una década y la etapa del embarazo la vivieron con mucha tranquilidad y felicidad. Nada hacía presagiar lo que iban a atravesar días después del nacimiento de Benicio con 36 semanas de gestación. “El embarazo fue normal, sin ninguna pauta de riesgo”, comenta a LMNeuquén la joven que, igual que su compañero, trabaja en la parte administrativa del Poder Judicial.

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Dos semanas después del nacimiento, Benicio ingresó de urgencia en la Unidad de Neonatología de la clínica CMIC donde debió ser internado por una hemorragia cerebral que derivó en una hidrocefalia. “No sabemos qué desencadenó esa hemorragia, no sabemos cuál fue la causa. El diagnosticó nos paralizó, era todo desconcierto, miedo”, sintetiza Nicolás al recordar ese momento.

Antes del diagnóstico, la pareja notaba que la cabeza de su hijo crecía con el correr de los días. “La primera pauta que nos llamó la atención era que los gorritos le quedaban cada vez más chicos, más apretados. Además lo veíamos apagado, dormía muchas horas y lo teníamos que despertar para alimentarlo. Todo eso nos llamaba la atención”, describen.

En el primer control, la pediatra neonatóloga Gisela Vilche notó un crecimiento considerable del perímetro encefálico, “esperable para un bebé de dos meses pero no para uno de quince días”. La pediatra consideró que era necesario hacer una ecografía cerebral.

Lo que jamás imaginaban Leila y Nicolás que la ecografía reflejara que en la cabeza de su hijo había una hemorragia intraventricular, es decir un sangrado que cubría todo el ventrículo izquierdo, que son los espacios en el cerebro que contienen el líquido cefalorraquídeo. El estado era grave por lo que Benicio quedó internado para hacerle nuevos estudios.

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Leila y Nicolás relataron los difíciles momentos que pasaron con su pequeño hijo, y agradecieron el compromiso y dedicación de los especialistas que lo trataron y operaron.

Leila y Nicolás relataron los difíciles momentos que pasaron con su pequeño hijo, y agradecieron el compromiso y dedicación de los especialistas que lo trataron y operaron.

“Con solo quince días de vida Benicio se enfrentó a estos villanos sin miedo y con mucha energía, pero no estaba solo porque sin saberlo ya había conocido a su primera héroe, la pediatra Gisela”, resume Leila como si esta compleja e incierta historia que empezaban a transitar estaba protagonizada por villanos y héroes “que no tienen capa, pero visten ambo y usan barbijo”.

“Con solo 15 días de vida, Benicio se enfrentó a estos ‘villanos’ sin miedo y con energía, pero no estaba solo porque conoció a los héroes que visten ambo y barbijo”, dijo Leila, la mamá del pequeño.

En ese momento de angustia, con su pequeño internado y con un diagnóstico que les resultaba difícil de digerir, aparece el otro “héroe” de la historia, el neurocirujano pediátrico Juan Manuel Liñares, formado en el Hospital Garrahan y en centros de salud de Francia y Estados Unidos, y que hace más de dos años reside en Neuquén. Llegó con su mujer, la pediatra Mariana Turza, que atiende pacientes pediátricos de alta complejidad.

Liñares creó la Unidad de Neurocirugía Pediátrica del Hospital Castro Rendón con el objetivo de operar a niños de cirugías pediátricas complejas que antes eran derivadas al Garrahan. Además Liñares creó Neurocirugía Pediátrica del Sur, un centro privado que brinda servicios al CMIC y San Lucas.

“Juan nos tranquilizó, nos transmitió seguridad, nos explicó lo que iba a hacer con Benicio en cuanto a los análisis y nosotros sentimos que nuestro hijo estaba en buenas manos”, relata Nicolás que no deja de sonreírle a su hijo que sigue de la mano de su mamá paseando por todo el living del departamento del barrio Santa Genoveva y buscando abrir todas las puertas que encuentra a su paso, y ofreciendo su hermosa sonrisa al cronista y a la fotógrafa.

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El neurocirujano pediátrico Juan Liñares con Benicio, luego de la segunda operación, y su mujer, la pediatra Mariana Turza, pediatra que atiende pacientes de alto riesgo.

El neurocirujano pediátrico Juan Liñares con Benicio, luego de la segunda operación, y su mujer, la pediatra Mariana Turza, pediatra que atiende pacientes de alto riesgo.

“Desde ese momento nos convertimos en espectadores de una lucha ardua y por momentos desoladora. El pronóstico era desalentador y teníamos muchos miedos. Pero sentimos profundamente que Benicio estaba en el lugar indicado, con la gente indicada”, señala Leila. Su compañero agrega: “Estábamos desesperados, en esos momentos queríamos estar en lugar de nuestro hijo, que lo que tenía me destruyera a mí, y no a mi hijo”.

Liñares, junto a un equipo de profesionales, decidieron realizar al pequeño una primera intervención que consistió en una neuroendoscopia, una técnica mínimamente invasiva que permite un acceso rápido a la cavidad craneal a través de pequeños orificios craneanos. “Lo que hicimos fue lavar los coágulos que tenía por la hemorragia cerebral y limpiar los ventrículos y así tratar la hidrocefalia que le estaba generando”, resume.

En febrero de este año, Benicio se dispuso a una nueva tomografía que reveló que el líquido había vuelto a ocupar su cerebro. Liñares decidió que lo mejor era la colocación de una válvula ventriculoperitoneal que consiste en un delgado tubo plástico que ayuda a drenar el sobrante de líquido cefalorraquídeo del cerebro.

“Es un tipo de cirugía que vengo haciendo hace diez años, en el Hospital Garrahan era bastante frecuente, pero era la primera que hacía desde mi llegada a Neuquén, por lo tanto era especial”, describe el especialista.

“Estábamos junto a nuestras familias esperando que termine la operación. En un momento no aguanté más y decidí preguntar y justo me cruzo con un enfermero que me dice: ‘Salió todo bien, Benicio ya va a salir, se está recuperando de la anestesia’. Nos volvió el alma al cuerpo”, relata Nicolás.

“El 18 de febrero le dieron el alta, salió con una sonrisa y la entereza de haberse bancado dos cirugías en menos de seis meses”, cuenta Leila. Y confiesa con una brillo especial en sus ojos “vivimos por y para él, queremos que sea muy feliz en su vida”.

“Nuestros héroes, de ambo y barbijo lo lograron, lograron más de lo que nos atrevíamos a esperar, lograron lo que parecía imposible y le devolvieron la salud a nuestro hijo”, agrega Leila. Sin embargo, es consciente que “esta historia continúa porque los villanos pueden aparecer otra vez, pero Benicio ya está preparado y sabe a quienes llamar cuando necesite luchar”.

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->“Son una familia con una gran historia de superación”

Durante la charla con LMNeuquén, los padres de Benicio no dejan de agradecer al equipo interdisciplinario de la unidad de Neonatología del CMIC, encabezada por la doctora Mabel González, “por la calidez y profesionalismo con el que se desempeñan”. Subrayan que no solo asistieron desde el conocimiento sino también fueron un gran apoyo porque “nos acompañaron y sostuvieron en los momentos más delicados que pasamos con nuestro hijo”, expresan.

Liñares agradece la confianza que la pareja le otorgó “porque en ningún momento dudaron para que lo trate a su hijo, siempre siguieron al pie de la letra con todo lo que les decíamos, ellos apostaron a mi conocimiento y dedicación, me eligieron como médico de su hijo y son una familia muy linda con una gran historia de superación”.

El especialista destacó también la colaboración que brindó el ISSN para concretar la intervención. “Es muy importante el acompañamiento de una obra social, sobre todo en este tipo de intervenciones complejas para que se puedan realizar acá y no requieran de un traslado a otro centro de salud en otra parte del país con todo los problemas que conlleva eso para el paciente como para sus familiares”.

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