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Bill Gates quiere que los robots paguen impuestos

El fundador de Microsoft advirtió cómo las máquinas reemplazarán a los humanos.

Es el fundador de Microsoft, una de las empresas más importantes del mundo y que ahora apuesta con fuerza por la inteligencia artificial. Sin embargo, Bill Gates es partidario de que los gobiernos cobren un impuesto a los robots.

No es que se oponga a estos, ni que dude del servicio que pueden prestar a las empresas, pero le preocupa el efecto perturbador que puedan tener en la sociedad, concretamente en el mercado laboral.

En una entrevista con el sitio de información económica Quartz, Gates advirtió que en los próximos 20 años habrá una cantidad importante de actividades en las que los humanos van a ser reemplazados por los robots -como el trabajo de almacén o la conducción de vehículos, entre otros- por lo que considera necesario tener políticas que respondan a estas circunstancias.

"Sin duda, habrá impuestos relacionados con la automatización. En este momento, si una paersona hace un trabajo valorado en US$50.000 en una fábrica, ese monto es sometido a impuestos sobre la renta, impuestos de la seguridad social y todas esas cosas. Si un robot viene para hacer el mismo trabajo, pensarías que habría que ponerle un impuesto del mismo nivel", dijo.

Un estudio de la Universidad de Oxford, realizado en 2013, sobre el impacto de la computarización en 702 oficios concretos estimaba que 47% de los empleos en Estados Unidos están en riesgo de desaparecer.

Aplicando la metodología desarrollada por Carl Benedikt Frey y Michael Osborne, del Programa Oxford Martin sobre Tecnología y Empleo, el Banco Mundial estimó que el porcentaje es todavía mayor en países como Argentina (65%), India (69%) y China (77%).

Según estimaciones del Brooking Institution, un think tank estadounidense, entre 2012 y 2017 la cifra de robots industriales que hay en el mundo habrá aumentado de 1,2 millones a 1,9 millones.

Sin embargo, no siempre los efectos de la automatización sobre el empleo serán negativos.

Un ejemplo de ello es lo ocurrido en el sector bancario con la adopción de los cajeros automáticos. Según cifras de The Economist, entre 1998 y 2004, la cifra de cajeros por sucursal bancaria en Estados Unidos disminuyó de 20 a 13.

Sin embargo, al reducirse el costo de mantener operativa una sucursal permitió a los bancos aumentar en 43% el número de oficinas en ese mismo periodo, con lo cual el número total de empleados aumentó en lugar de disminuir.

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