El fiscal de Curacautín, Iván Álvaro Isla, bajó las expectativas: los reactivos químicos demostraron que las pastillas no eran drogas convencionales, ni siquiera pudieron comprobar que se trataba. De todas formas, se enviaron muestras para analizar en laboratorios más complejos y establecer si se trata de una sustancia nueva.
Las hipótesis que rondan la cabeza de los pesquisas chilenos son dos: una, que la pareja integrada por una neuquina y un cipoleño podría haber querido introducir al vecino país unos “placebos” para comercializarlos como “meta” y hacer plata fácil.
La otra hipótesis en danza da cuenta de un ensayo. “Probar la ruta”, dijo un pesquisa. De esta forma, los narcos evalúan los pasos y ajustan los movimientos para luego burlar los controles.
La pareja, finalmente, quedó en libertad y si se comprueba que las pastillas eran efectivamente droga se librará la captura internacional. Ahora, Neuquén es parte de la ruta de la marihuana a Chile. La frontera neuquina tiene 32 pasos clandestinos que son toda una tentación para los narcos por lo que solo es cuestión de tiempo para que otro tipo de sustancias comiencen a cruzar la cordillera.