Además del aprovechamiento de nuevos pozos delante de la costa, el presidente también se pronunció a favor de realizar perforaciones petroleras en una zona natural protegida en Alaska. Agregó que ahora los ciudadanos están pagando el hecho de que el Congreso "impida" la explotación de las reservas.
También pidió que se aumente la capacidad de las refinerías. Para ello, habría que acelerar los procesos de concesión de permisos. Todos estos pasos juntos "presionarán con el tiempo el precio del petróleo hacia abajo", aseguró.
"Para muchos estadounidenses no existe ninguna preocupación mayor que el precio del combustible. Y familias de todo el país esperan una respuesta de Washington".
Los demócratas estadounidenses rechazaron el reclamo de Bush. "No podemos solucionar el problema simplemente con perforaciones", dijo el líder de la mayoría de los demócratas en el Senado, Harry Reid. "Las matemáticas son muy simples: Estados Unidos sólo tiene el tres por ciento de las reservas globales, pero lo estadounidenses consumen un cuarto del petróleo del mundo".
Fuente: DPA