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Cambia, "Toto" cambia...

Si Salvio no llega, sería un duro golpe para Boca, que confiaba en él para jugarle más de igual a igual a River.

Las lesiones, se sabe, siempre resultan inoportunas. Pero esta, la de Eduardo Salvio, lo es más. Justo a días del partido más importante del año para Boca y para él en el club, al que llegó como refuerzo estrella. Fanático del Xeneize desde pequeño, el crack surgido en Lanús siempre soñó con afrontar una instancia así con el equipo de sus amores. Pero el físico lo traicionó, le jugó una muy mala pasada al talentoso volante que se dio el lujo de disputar el último Mundial con la selección argentina.

Volvió ante San Lorenzo en el triunfo clásico del sábado y un ratito en cancha le bastó, con sus pinceladas, para marcar la diferencia. De hecho, asistió tras una gran maniobra a Hurtado, el venezolano que liquidó el partido cuando el Ciclón se venía en el Nuevo Gasómetro.

Gustavo Alfaro planificaba un nuevo esquema en torno a él y ahora que se resintió de la dolencia deberá buscar opciones, con Mauro Zárate a la cabeza, si es que Salvio no llega.

Pero está claro que Boca perdería, en ese caso, demasiado con la ausencia del jugador que en poco tiempo se metió al hincha en el bolsillo. Con el talento y la experiencia justa para que no le pesen duelos de esta magnitud, Salvio podría resultar decisivo en los contragolpes teniendo en cuenta el espacio que suele dejar River en el Monumental.

Hay quienes dicen que al mejor estratega del país, y uno de los mejores del mundo, Marcelo Gallardo, lo acompaña una dosis de suerte. Todos los exitosos la necesitan. Y otra vez el Muñeco, que parece que podrá contar con todos los titulares (Pratto, descartado, hoy no es titular), saldría ganando por una situación ajena, desgraciada para Boca y al mismo tiempo fortuita para River.