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Cambios "cantados"

Beccacece y Pizzi tuvieron buenas intenciones, pero muchos cambios e ideas raras confundieron y se van.

Líricos y bielsitas. Pregonan un fútbol ofensivo y dinámico. Son de la camada de entrenadores innovadores y modernosos. Tienen buenas intenciones, pero en los equipos grandes no hay tiempo. Es ya. Es ahora. No esperan ni hay margen para cambios bruscos.

Sebastián Beccacece y Juan Antonio Pizzi demostraron a lo largo de su carrera ser buenos técnicos. Poseen sus pergaminos. Incluso el ex Central fue campeón en su primera etapa en Boedo y ganó la Copa América con Chile. Y el ex ayudante de Sampaoli casi da la vuelta con el modesto Defensa y Justicia.

Pero esta vez murieron en el intento. Fracasaron. Con pocas horas de diferencia, uno debió marcharse de Independiente y el otro de San Lorenzo, por malos resultados.

Ambos habían asumido a mitad de año, por lo que duraron muy poco en dos de los clubes más grandes de la Argentina.

Histeria y mal mercado de pases del lado del rubio entrenador, que por ejemplo hizo gastar fortunas en Joel Barbosa, al que dirigió en el Halcón y borró a la primera de cambio por sus flojos desempeños y la fuerte resistencia de los hinchas.

Cambios y más cambios del lado de Pizzi, que tras un inicio de Superliga alentador, no logró encontrarle la vuelta a un San Lorenzo que se cayó a pedazos de manera inexplicable. “Siento que no les llego a los jugadores”, le confesó JAP al presidente Matías Lammens al presentar su renuncia. En Independiente, los futbolistas también parecían haberle soltado la mano a Becca. El domingo, por esas ironías del fútbol, el Diablo y el Santo se enfrentan en Avellaneda. Ni Beccacece ni Pizzi estarán en el banco. Se complicaron solos.