La campaña se ha vuelto vertiginosa y hasta el jueves los candidatos buscarán seducir al votante independiente. Los medios tradicionales y las nuevas plataformas han sido copados por la maquinaria del marketing de todos los postulantes. Desde hace días, coquetean con el electorado en una relación similar a la de un comprador que se para frente a la góndola y mayormente elige por precio y packaging más que por el contenido.
Scioli, Macri, Massa, Sanz, Carrió, De la Sota y Stolbizer saben eso y no corren riesgos. La mayoría recurre al esquema que profesa el asesor estrella del macrismo Jaime Durán Barba: no proponer, no explicar, no atacar, no defenderse. Apelan a la emoción, a los sentimientos y a la identificación, como si fueran youtubers en busca de clics para sus videos. Pero en realidad piden nuestro voto de confianza. Y a cambio dan color y esperanza, pero poco dicen de lo que piensan realmente sobre la Argentina que viene.
Y eso se suma a las expectativas.