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Capriolo, único sobreviviente

Mario Cippitelli

En pocos días más la ciudad de Neuquén tendrá un solo supermercado con capitales neuquinos. El negocio de Américo Capriolo, ubicado en el sur de la ciudad, se convirtió en el único sobreviviente tras la fuerte competencia de las cadenas nacionales que llegaron a la capital a partir de la década del ‘90 y que generaron numerosas protestas por parte de quienes defendían el comercio local.
Para Capriolo fue difícil porque todas las malas predicciones se le cumplieron. Con la sangría de clientela hacia las grandes superficies sufrió una crisis económica severa, tuvo que desprenderse de buena parte de sus empleados y casi de milagro se salvó de lo que parecía una quiebra segura.
Topsy, en cambio, había demostrado que su estrategia de atomización, abriendo locales en los barrios, era la mejor salida para bancarse las embestidas de los más grandes. Pero finalmente, tras un acuerdo millonario, los dueños de la empresa neuquina no tuvieron más remedio que ceder y desprenderse del negocio.
¿Lo vendieron porque Topsy se había convertido en un gigante difícil de manejar? ¿O sucumbieron ante la tentación de una oferta que no podían rechazar? Más allá de cualquier hipótesis, lo cierto es que las grandes cadenas están copando el mercado neuquino, una de las plazas –según los propios empresarios– más codiciadas que hay en el país.
Hoy en Neuquén están todos los grandes peleando y amenazando con expandirse. Lejos del poder y con mucha humildad todavía está plantado Capriolo, el único que, por ahora, parece dispuesto a resistir y a dar pelea.