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Centenario: cómo es el mapa de tierras

En las últimas dos décadas se perdió el 25 por ciento de las hectáreas con potencial para la producción en la ciudad. En simultáneo, se expandió sin control el desarrollo inmobiliario.

En la actualidad son alrededor de 1.500 las hectáreas de la zona productiva, de las cuales poco más de 500 están sin trabajar o fueron destinadas a fines no agrícolas.
 
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En poco más de 20 años, se perdió el 25% de las hectáreas potenciales para producir y el avance sin control de loteos vía excepción y condominios hizo “metástasis” dentro todo el paño productivo de la ciudad.
El tema no es nuevo y sigue vigente en cada pedido que hacen productores y empresarios al Concejo Deliberante, para lotear áreas que ya no pueden cultivarse, ya sea por falta de inversión, la presión inmobiliaria y el acorralamiento de la zona urbana.
La reciente y polémica sanción de la ordenanza para desafectar unas 450 hectáreas rurales y cambiar su uso para fines urbanos generó una extensa discusión entre el municipio y los productores ¿Es realmente una normativa para proteger las áreas productivas?
Las respuestas vendrán con el tiempo, aunque para la comuna la ordenanza viene a “cortar” las urbanizaciones que se dieron “de hecho” -y otras autorizadas vía excepciones- en plena zona de chacras y que de alguna manera afectaron la producción.
Según los datos que maneja la dirección municipal de Producción y Medio Ambiente junto a Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa), la localidad cuenta con 1.555 hectáreas netas en producción, tanto en frutas como en sembrado hortícola.
 
El 62 por ciento
La cifra representa el 62% de las hectáreas totales que hay en toda la zona rural, estimada en 2.486 hectáreas, desde la margen del río Neuquén, el barrio Nueva España y el límite con Vista Alegre Sur, que es toda el sector histórico-productivo de la localidad.
A las 2.486 hectáreas brutas de la zona agrícola, hay que descontarles los sectores donde no existen plantaciones ni sembrados porque hay caminos, canales, viviendas de chacareros, patios y acequias. Este espacio, representa aproximadamente 357,4 hectáreas.
Pero desde hace poco más de 20 años -y con la crisis de la fruticultura en la década del noventa- algunos productores comenzaron a declinar sus actividad, hasta desaparecer y no trabajar la tierra por casi dos décadas.
Fue así que chacareros cerca del barrio Nueva España vendieron sus fincas para dar origen a lo que hoy es el barrio Los Olivos, una urbanización que inició un proceso de desmantelamiento de ese sector, en plena producción.
Más tarde, siguieron otros barrios, como La Comarca, y los hoteles que hoy están al costado de la Ruta Provincial 7, a unos 6 kilómetros hacia el norte de la ciudad, a pocos metros de las ex cabinas del peaje.
Según el relevamiento que data desde 2008, hoy existe en toda la zona productiva, alrededor de 101 hectáreas destinadas a fines no agrícolas. Es decir, a la construcción de hoteles, moteles, canchas de fútbol, radicación de empresas, escuelas, galpones y frigoríficos. Son unas 28 chacras las que están en estas condiciones.
 
Alarmante
Pero el dato de la no productividad es más alarmante. A esas 101 hectáreas se suman otras 427,6 que están en blanco, sin cultivos y totalizan unas 528,6 hectáreas.
El Municipio apela a la analogía de una suerte de “tumor maligno” que se propaga cada vez que se habla del avance urbano dentro de las chacras. Si uno pudiera ver a la localidad desde las alturas, se podrán apreciar los “manchones” amarillentos de los sectores sin producción, y la propagación de viviendas dentro de fincas que históricamente han sido trabajadas.
“Una vez que se produce una metástasis dentro de la zona productiva, todas las células de alrededor, que son las chacras, empiezan a tener problemas”, explicó el ingeniero Julián Álvarez, asesor del ministerio de Agricultura de la Nación y unos de los autores del proyecto.
El Deliberante tendrá unos 90 días para reglamentar la nueva ordenanza y una de las normativas que se pretende sacar es el límite que tendrán los productores para construir viviendas dentro de sus fincas. Se habla de un factor de ocupación dentro de la zona, que sería igual al 2 por ciento de la superficie.