Centenario
La inminente instalación de un casino en esta ciudad cosecha cada vez más rechazos de organizaciones sociales, partidos políticos, entidades y diputados, que se oponen a las consecuencias, como la adicción al juego y la reducción de los espacios culturales.
La oposición se viene gestando hace unos meses, pero en esta semana se acrecentó luego de reuniones organizadas por la Defensoría del Vecino, a cargo de Daniel Egea, junto con especialistas en adicciones, algunos concejales, la Cámara de Comercio y diputados provinciales.
Las obras todavía no comenzaron, pero se ubicarán en la segunda rotonda, en una ex chacra que pertenecía a la familia Lopazec. La ex finca fue vendida y en unos meses comenzarán los trabajos para levantar salas de juego de la empresa Casino Magic SA.
Los legisladores Eduardo Benítez (UCR) y Beatriz Kreitman (CC-ARI) estuvieron en una reunión e indicaron que le solicitarán al Instituto Provincial de Juegos de Azar del Neuquén (IJAN) un informe para conocer el avance del proyecto en Centenario.
“El que administra, autoriza y regular todas las actividades inherentes a los juegos de azar es la Provincia. Y en un artículo de la ley de juegos de azar se establece que los municipios deben adherir por ordenanza y el IJAN debe autorizarlo con la previa aprobación de ésta” expresó Kreitman.
Se esperaba que el tema sea tratado en el Deliberante, aunque algunos concejales ya conocían del proyecto desde hace tiempo, ya que fue anunciado por el mismo intendente Javier Bertoldi, quien ayer se despachó afirmando: “Los que no quieren el casino lo dicen por una cuestión política; no hay ningún fundamento. Ya está aprobado y va a beneficiar a un montón de vecinos, por un convenio por $20 millones para el sector donde se va a instalar”. Ese dinero se invertirá en el transcurso de dos años.
Desde la Cámara de Comercio, que preside Mariano Trutanich, también se expresaron en contra de la instalación de las salas, mediante una extensa argumentación vinculada a la ludopatía, a través de una nota dirigida al jefe comunal y a los integrantes del Concejo.
Otra de las aristas fue expuesta también por la comisión de la biblioteca Jorge Fonseca, que manifestó su preocupación por la clausura de los espacios culturales.
Fracasó en Pehuenia y en Villa La Angostura
NEUQUÉN
La provincia tiene un antecedente fuerte del rechazo a la industria del juego y es Villa La Angostura, la ciudad conocida internacionalmente por el turismo, a pesar de que pocos saben de sus problemas domésticos.
En septiembre de 2006 hubo una consulta popular no obligatoria y tampoco vinculante para preguntarle a la sociedad si quería que se instale un casino. Se hizo durante la gestión de Hugo Panessi (PJ), y el 77% de las 2 mil personas que fueron a votar le dijeron no a las salas de juego.
En 2010 también sucedió lo mismo en Villa Pehuenia, donde el ex intendente Mauro Del Castillo tuvo que rechazar el proyecto ante la presión vecinal.
En Centenario, las organizaciones señalan que el casino está relacionado con la ruta del petróleo, donde deslizan “problemas de adicciones, prostitución y trata”, derivadas de la industria del juego. Los casos se repiten en todo el país.
Los adictos siempre empiezan ganando
Jorge Carri
Psicólogo - Equipo de Adicciones UNCo
A partir de los años sesenta ha proliferado la industria del juego, especialmente casinos y salas con tragamonedas. En nuestro país sucede en los últimos 20 años. Hay indicadores que reflejan la importancia del negocio: mueve muchísimo y se gasta más que en cine, parques temáticos, películas y hasta en salidas deportivas. Cada vez que esta industria está por instalarse en una comunidad se genera una intensa polémica, pero lo que no da lugar a duda es que las casas de juego generan ludópatas. Apostar inmoderadamente y que las pérdidas excedan a los ingresos se llama ludopatía o juego con problemas. Y quienes lo sufren no pueden detenerse e interrumpir sus apuestas. Por eso es una adicción. Hay evidencia de que “los daños experimentados por los jugadores se vinculan al hecho mismo de jugar apuestas”. Pierden dinero, se endeudan y quiebran en exceso, descuidan sus responsabilidades laborales y escolares, y tienen problemas familiares: separación, violencia, abandono y hasta en algunos casos se suicidan.
En la evolución de esta enfermedad se habla de tres etapas: ganador, perdedor y desesperación. Nadie sería jugador si no empezó ganando.