Sus números del segundo trimestre de este año desnudaron la compleja situación. Ganó u$s 571 millones, cifra deprimente si se la compara con los u$s 5670 millones del 2014.
A nivel local, la coyuntura es compleja. Su nivel de producción, en su principal unidad de negocios que es el maduro yacimiento neuquino El Trapial se desploma día a día.
La producción de crudo en El Trapial trepó en el 2009 a 2,4 millones de metros cúbicos mientras que en el 2014 obtuvo 878 mil metros cúbicos, con una caída en seis años del 63%.
Por ahora, Chevron Argentina apenas perforó en el yacimiento cuatro pozos para testear la formación Vaca Muerta. Dos tuvieron resultados paupérrimos y los otros apenas volúmenes aceptables.
No sería de extrañar que con el argumento de desarrollar lo no convencional, se recurra a la creación de una nueva área dentro de la actual concesión que renovó en el 2011 hasta el 2032.
Esto le permitiría llevar el horizonte de concesión al 2050. No es un problema de precio dado que percibe u$s 77 dólares por barril. Se trata de la optimización de un negocio que resultará brillante cuando el precio retorne a la senda de los u$s 100 el barril.