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Chicos y jóvenes del Oeste no tienen espacios culturales y deportivos

Los pocos lugares de ese tipo no alcanzan a cubrir las necesidades de miles de niños y adolescentes que viven en ese sector de la ciudad de Neuquén. La calle es su principal opción.

Neuquén > Hacer deportes y compartir el tiempo libre son actividades que forman parte de la vida cotidiana de niños, adolescentes y jóvenes. Sin embargo, en el oeste de la ciudad este sector de la población casi no cuenta con la posibilidad de realizar actividades recreativas o deportes. La mayoría de los niños y jóvenes optan por estar en la calle o no salir de sus casas.
En el noroeste de la ciudad hay más de 15 barrios en los cuales habitan cerca de 92 mil personas, según los datos de la Red Intersectorial de Apoyo a la Niñez y a la Adolescencia (Rediana); el 70 por ciento -unos 64.400- serían niños y jóvenes. El sector comprende Hipódromo, los Hornitos, Almafuerte I y II, Toma Esfuerzo, 2 de Mayo, 7 de Mayo, Belén, Colonia Nueva Esperanza, Valentina Rural, Zeta 1, Gran Neuquén y Cuenca XV.
“No hay lugares preparados para los chicos y tampoco hay cabezas y manos que tengan ganas de disponer tiempo. Hay tres o cuatro plazas que no son plazas, son espacios sin cuidado. Están las escuelitas de fútbol que se han propagado un montón, pero no cubrís las necesidades de los chicos”, sostuvo Belén Mantilaro, integrante de Rediana.
Entre los lugares existentes se encuentran los clubes Maronese y San Lorenzo que ofrecen fútbol para niños y jóvenes. Los otros espacios disponibles son los salones de usos múltiples de Hibepa, Almafuerte y Cuenca XV donde se pueden realizar algunas actividades de forma esporádica como talleres de murga, dibujo o títeres. La mayoría está destinada a niños.
En la zona de la Meseta se encuentra el Polideportivo construido por el gobierno provincial en Almafuerte. El predio se inauguraría este mes, pero a la fecha permanece vacío. El lugar cuenta con dos canchas exteriores, una de cemento -donde se les permite a cinco escuelitas de fútbol dar las clases- y otra en estado de abandono. El gimnasio interior permanece cerrado ya que no cuenta con elementos deportivos.
 
Abandono
La importancia de los espacios públicos radica en que son considerados sitios que favorecen la interacción social y la experiencia colectiva. Según los datos del municipio, hay 80 espacios verdes desde la calle Colón hacia el Oeste. El último que posee riego es la plaza de Boca del barrio Melipal.
Consultada sobre los parques que se ubican al noroeste de la calle Godoy, Gabriela Painevilú, subsecretaria de Limpieza Urbana y Espacios Verdes, afirmó que no cuentan con agua de pozo ni conexiones a la red para dar riego a las plazas del Oeste: “Esta zona es la más complicada porque hay muchos problemas. Sólo podemos regar con agua potable”.
Las plazas de los barrios Hipódromo, Belén, Almafuerte o Cuenca XV no tienen árboles ni plantas y sólo algunas poseen juegos o bancos o arcos de fútbol. “Las plazas son espacios pobres, tristes y desolados. Las canchas son manzanas de arcilla y piedra, como no hay agua para beber, menos para regar una gramilla”, opinó Mantilaro.
Pablo Canciani, director del área, agregó que intentarán crear lugares de esparcimiento con carpetas asfálticas que sirvan de canchas y que priorizarán “plazas secas” sin césped ni arbolado. “Sería lo ideal para las plazas del Oeste”, afirmó.
Según el municipio, el Parque del Oeste permitirá cubrir parte la demanda de este sector ya que contará con parques, pileta y canchas. Se estima que la obra estará finalizada en diciembre.
 
Qué dicen los jóvenes
La falta de espacios deja a los jóvenes pocas opciones: estar en la calle o pasar el tiempo en sus casas. “El tiempo que nos queda tenemos la calle. Algunos vienen al salón (Hibepa), los demás se la pasan en la casa. A las chicas las ves caminando en la calle, pero lugar cerrado no hay nada”, contó Jeremías (17) del barrio Hipódromo.
“Cuando cierra la escuela algunos se meten al playón a jugar al fútbol, pero no se puede. La plaza de acá está llena de tierra y sacaron las hamacas para los chicos”, agregó el joven.
“Jugamos a la pelota para salir de la calle, caminamos por todo el barrio o vamos a la esquina, además no hacemos ninguna otra cosa. Si no tenés que ir al club San Lorenzo, pero hay muchos chicos que no tienen la posibilidad de llegar hasta allá y sólo hay fútbol, entonces se juntan a jugar acá en los descampados”, relató Eduardo (15).
En estos barrios tampoco existe la posibilidad de realizar actividades artísticas. En ese caso, es necesario viajar al centro o algún otro barrio. En este sentido, Belén Mantilaro agregó que la mayor parte de la población no posee los ingresos para afrontar esos gastos: “En algunos casos, pagar la cuota de un club y la movilidad supera los ingresos de una familia”.