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Chiqui, en un lío grande

No entiendo qué están haciendo con el fútbol”, lanzó días pasados el presidente Alberto Fernández en una entrevista con un famoso canal deportivo. Y fue más allá en su crítica a la dirigencia: “El fútbol argentino debe replantearse cómo funciona, porque no está funcionando bien desde hace tiempo. Todo es improvisación y arbitrariedad. Algo está mal. Los dirigentes deberían sentarse y ver cómo diseñar una organización que rinda frutos”, agregó el primer mandatario, en su tajante cuestionamiento a la entidad rectora que encabeza Claudio Tapia.

Futbolero como pocos y fana de Argentinos Juniors, Fernández está muy preocupado por los desmanejos de la Asociación del Fútbol Argentino y hace rato que le soltó la mano al “1”, o mejor dicho le bajó el pulgar, porque no es hombre de su confianza.

Ahora, en otra prueba de que Alberto le marca la cancha y le rodea la manzana a Tapia, porque descree de sus políticas y decisiones, se supo que el Gobierno tendrá participación e injerencia en las resoluciones afistas, a partir de una mesa de diálogo que discutirá inicialmente el regreso del más popular de los deportes.

Alberto le marca la cancha al titular de la AFA, lo cuestiona y se mete de lleno en el fútbol.

Lejos de asesorarse por Tapia o su entorno, Fernández tomó distancia y escuchó la opinión de Marcelo Gallardo, el entrenador de River, a quien sí respeta y admira.

Lo cierto es que no le será fácil al Chiqui, más allá de su reciente reelección, la convivencia este tiempo con allegados a un presidente del país que lo reprueba públicamente y está muy disgustado con su gestión. Se vienen momentos de tensión en la casa madre de nuestro fútbol y no está garantizado que el ex presidente de Barracas Central pueda cumplir su extenso mandato.