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Especialistas lanzaron un dato que dejó preocupada a la población de Italia: para 2050, unas 2.300.000 de personas que vivan en el país podrían sufrir demencias compatibles con el Alzheimer. La contundencia de este número aumenta en comparación con el actual, que es de 1.500.000.
Esto quiere decir que la suba de casos rondaría el 53%, 800.000 personas más que hoy. Sin embargo, en busca de llevar tranquilidad a la población, los investigadores aclararon que la estimación podría cambiar y descender hasta en un 40% porque sería posible retrasarlos o, incluso, evitarlos, en la medida en que se intervengan los principales factores de riesgo.
Con este mensaje, la Federación Italiana de Alzheimer y Alzheimer’s Disease International lanzaron la duodécima edición del Mes Mundial del Alzheimer, que se celebra en septiembre, pidiendo a los gobiernos de todo el mundo que refuercen la financiación sobre los principales factores de riesgo de la demencia y las estrategias para combatirlos. Aunque, por el momento, éste no parece ser el caso. “Italia, al unirse al Plan de Acción Mundial de la Organización Mundial de la Salud sobre la Respuesta de Salud Pública a la Demencia en 2017, se ha comprometido a priorizar la reducción del riesgo”, afirmó Katia Pinto, presidenta de la Federación Italiana de Alzheimer.
“Un aspecto que no se tiene suficientemente en cuenta en nuestro Plan Nacional contra la Demencia, que, además, pronto podría volver a quedarse sin fondos: la asignación económica prevista por la ley de Presupuestos 2021 se agotará en los próximos meses”, advirtió. Es por eso que “pedimos encarecidamente al Gobierno que garantice nuevos fondos al Plan, para permitir continuar los trabajos ya iniciados y también implementar iniciativas de prevención eficaces”, concluye Pinto.
Según un análisis realizado en 2000 por la Comisión Lancet sobre Prevención, Intervención y Atención de la Demencia, existen 12 factores de riesgo principales para la demencia: inactividad física, tabaquismo, consumo de alcohol, lesiones en la cabeza, contacto social poco frecuente, obesidad, hipertensión, diabetes, depresión, discapacidad auditiva, bajos niveles educativos y contaminación.
Interviniendo sobre ellos se podrá cambiar el escenario de la enfermedad, reduciendo los casos a escala global hasta en un 40%, especialmente en los países de ingresos bajos y medios. “Invertir en reducción de riesgos es un punto clave a falta de tratamiento o cura”, afirmó Paola Barbarino, directora ejecutiva de Alzheimer’s Disease International.