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Dermatólogos coinciden en que un exceso de higiene puede ser contraproducente y debilitar la barrera cutánea.
Son muchos los que se preguntan a diario cuántas veces hay que ducharse a la semana. Y es ante esta inquietud que se abre un debate que mucho depende de la edad de la persona. Es que para muchos especialistas ducharse en exceso trae complicaciones en la piel aún más si se es mayor de 65 años.
Los expertos en cuidado de la piel aseguran que basta con ducharse entre cuatro y cinco veces por semana y que cada ducha no puede superar los 15 minutos. Sin embargo, a partir de los 65, la piel experimenta cambios significativos que obligan a replantearse los baños diarios pese a tener beneficios en la circulación sanguínea y el estado de ánimo.
La piel comienza a debilitarse a esta edad e higienizarla a diario con jabones fuertes o agua caliente puede dañarla aún más y hasta eliminar bacterias que son beneficiosas. Por ello, los dermatólogos advierten que una limpieza en exceso puede ser contraproducente ya que debilita la barrera cutánea y favorece a las irritaciones o infecciones.
Al mismo tiempo, señalan que a partir de los 65 años las duchas no pueden superar los 4 minutos, solo dos veces por semana y deben realizarse con agua tibia y jabones suaves. De hecho, refuerzan en la importancia del secado que debe hacerse con toques suaves y no frotando la toalla para evitar lastimar la piel.
Incluso, recomiendan que, si bien no es bueno asearse a diario se puede realizar una limpieza en zonas puntuales como las axilas, genitales y entre medio de los dedos de los pies.
¿Mañana, tarde o noche? Los especialistas en la materia sostienen que el momento del día determina el efecto que se busca obtener en el baño.
Cada momento del día tiene su efecto sobre el cuerpo y la mente de cada persona. Para Alok Vij, dermatólogo y director del programa de Residencia en Dermatología de la Clínica Cleveland de Estados Unidos “no hay una respuesta definitiva”, pero sí efectos que pueden cambiar la salud de la persona.
Eso sí, la ducha tiene que durar, según la Organización Mundial de la Salud, cinco minutos. Se deben utilizar jabones neutros y el agua tiene que ser tibia y no caliente ya que quita la grasa de la piel y la irritan. Además, la OMS advierte que “un minuto en la ducha equivale a un gasto de 25 litros de agua”.
Dicho esto, la Sociedad de Dermatología Pediátrica y la Academia Estadounidense de Pediatría sugieren que los padres bañen a sus hijos por la noche desde la infancia para ayudar a establecer un ciclo de sueño normal.