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Especialistas en higiene del hogar advierten que son muchas las personas que cometen un grave error a la hora de cambiar las sábanas de su cama.
Las personas pasan casi un tercio de su vida en la cama, por eso es importante la higiene que merece. El cambio de sábanas es fundamental para tener un mejor sueño. Aunque muchos crean que hacen lo correcto, no saben con precisión real cada cuánto tiempo se deben cambiar. Expertos afirman que a diferencia de lo que muchos creen, no es una vez por semana.
Si cambias tus sábanas cada siete días estás cometiendo un gran error, esto aseguran los especialistas en higiene del hogar. Y advierten que son muchas las personas que deciden hacerlo cada dos semanas, algo que también está muy lejos de lo recomendado.
Si bien no hay una regla, y la frecuencia para cambiar las sábanas varía en función del clima, los hábitos y las condiciones personales, hay algunos parámetros que son necesarios tener presente, así lo revelaron expertos de marcas como Dormitoryrum, Coppel y Dormilón.
En zonas cálidas o húmedas, donde el sudor y la humedad se acumulan con rapidez, es por eso que lo ideal y lo más recomendable es renovarlas cada 3 o 4 días para mantener un ambiente fresco y libre de bacterias.
En cambio, durante el invierno o en climas fríos, el intervalo puede extenderse hasta dos semanas.
Pero además, destacaron que otros factores modifican el tiempo y la necesidad del lavado:
-Mascotas en la cama: cambio cada cinco días.
-Personas alérgicas: lavados más frecuentes para reducir ácaros y polvo.
-Camas compartidas o de uso diurno: cambios más regulares.
-Camas de invitados o de uso ocasional: un cambio mensual es suficiente si se controlan temperatura y humedad.
El lavado de las sábanas debe hacerse con cuidado y los especialistas recomiendan separar por color y material, usar un ciclo delicado y ajustar la temperatura del agua según el tipo de tela:
-Tejidos delicados o de color: entre 40 °C y 50 °C.
-Seda o bambú: agua fría, a 30 °C o menos.
-En el secado, las temperaturas bajas o medias son clave para conservar la suavidad y evitar encogimientos. Guardarlas en un lugar fresco y seco, bien dobladas, ayuda a mantenerlas en buen estado.
-Un consejo final: disponer de dos o tres juegos de sábanas por cama permite alternarlas y darles descanso, asegurando que siempre tengas un juego limpio y listo para usar.
Aunque las usamos todos los días, muchas veces no sabemos con exactitud cada cuánto deberíamos cambiar las toallas ni cuál es el método correcto para lavarlas y mantenerlas libres de bacterias. La humedad, el uso frecuente y los restos de piel o productos de higiene pueden convertirlas en un caldo de cultivo si no se higienizan adecuadamente.
El aseo diario y metódico es un gran aliado en contra de enfermedades respiratorias, gastrointestinales y dermatológicas. Sin embargo, si el aseo personal no está acompañado de un secado con toallas limpias y desinfectadas el efecto puede ser devastador.
Al tratarse de un tejido grueso agarra mucha humedad. Su frecuencia de lavado depende de lo que se haga con ellas cada vez que las usemos. Es importante secarlas, a ser posible en el exterior para que se ventilen, después de cada uso.
Sin embargo, los especialistas recomiendan lavar las toallas más o menos cada tres usos. El lavado de las toallas de manos debe ser más frecuente, ya que están más expuestas a gérmenes y suciedad, debido a que las usamos tras ir al baño, después de lavarnos las manos o los dientes.
Un buen indicador es el olor a humedad. Si se nota, antes incluso de esos tres usos, hay que lavarlas. Cabe recordar que las toallas de manos están expuestas a gérmenes y suciedad, sobre todo si quedan en el baño.
El método de lavado de toallas incluye el uso de agua caliente, no usar suavizantes y secarlas en la secadora o tenderlas al aire libre a ser posible, pero sin que les dé el sol directo.
Desde la Cleveland Clinic indicaron que la frecuencia correcta para cambiar las toallas es de una vez por semana o hasta dos veces cada siete días. Según el dermatólogo Alok Vij consultado por ese portal, lo ideal sería cambiar las toallas todos los días. Sin en embargo, debe tener en cuenta el medio ambiente. "Cuanto más tiempo permanezca húmeda la toalla, más tiempo permanecerán vivos y activos los hongos, bacterias, mohos y virus", explicaron.