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Conocé los beneficios de este truco y cómo hacerlo en casa para que funcione y quede con una limpieza correcta.
Rejillas y vinagre blanco son protagonistas de un truco casero cada vez más recomendado para la limpieza del hogar. Al quedar fuera de la limpieza habitual, las rejillas de baño, cocina, ventilación y desagüe acumulan grasa, humedad y sarro, un combo que favorece bacterias, malos olores y posibles obstrucciones.
Frente a este problema, especialistas en limpieza ecológica señalan que el vinagre blanco es una alternativa eficaz, económica y natural para desinfectar y eliminar olores persistentes.
El vinagre blanco contiene ácido acético, un compuesto con propiedades antibacterianas y antifúngicas ampliamente estudiadas. Investigaciones publicadas en Journal of Food Protection y International Journal of Environmental Health Research demostraron que el ácido acético es eficaz para reducir bacterias comunes como E. coli y Salmonella en superficies domésticas.
Además, el vinagre actúa como neutralizador de olores, ya que ayuda a disolver residuos orgánicos y depósitos minerales que suelen quedar atrapados en las rejillas y generan malos aromas con el paso del tiempo.
Desde el punto de vista práctico, expertos en limpieza natural señalan que:
Así, se convierte en una alternativa natural y accesible para quienes buscan una limpieza profunda sin recurrir a productos químicos agresivos.
Los beneficios de tirar vinagre blanco en las rejillas
Paso a paso: cómo limpiar las rejillas con vinagre blanco
El vinagre blanco en la limpieza del hogar: tres beneficios
Aunque solemos limpiar con frecuencia la cocina y las hornallas, las rejillas que los recubren muchas veces quedan relegadas. Sin embargo, son una de las partes que más grasa y restos de comida acumulan. Con solo dos ingredientes comunes y untruco doméstico eficaz, es posible remover los pegotes más difíciles y devolverles su brillo original en pocos minutos.
Para realizar este truco casero de limpieza vas a necesitar: vinagre blanco de alcohol, bicarbonato de sodio y agua. El vinagre y el bicarbonato, al mezclarse en grandes proporciones, generan una reacción química potente.