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Con la intención de la NASA de retomar las misiones tripuladas a la Luna en la última parte de esta década y de enviar seres humanos a Marte en la década de 2030, se debe considerar con detenimiento cómo podrían los astronautas sobrevivir a los extensos viajes espaciales. No obstante, ¿qué sucedería en caso de que ocurriera lo inimaginable y se produjera un fallecimiento?
De acuerdo con una publicación del Daily Mail, en un lapso de seis décadas de vuelos espaciales con tripulación, un total de 20 personas han perdido la vida: 14 en los trágicos incidentes de los transbordadores espaciales de la NASA en 1986 y 2003, tres cosmonautas durante la misión Soyuz 11 en 1971 y tres astronautas en el incendio en la plataforma de lanzamiento del Apolo 1 en 1967.
Sin embargo, es importante notar que ninguno de estos fallecimientos ocurrió en el espacio exterior, fuera de las naves. Aunque la NASA aún no ha establecido protocolos para abordar situaciones de muerte en el espacio, investigadores de distintas partes del mundo han propuesto enfoques para tratar con esta eventualidad.
En primer lugar, es necesario destacar que existen varias formas en las que el espacio puede resultar mortal. Una de las más prominentes es estar expuesto al vacío del espacio sin un traje presurizado que brinde protección. Esta situación podría surgir debido a daños en el traje o algún fallo inesperado en la nave espacial, dejando a un astronauta expuesto al vacío del cosmos.
Chris Hadfield, astronauta canadiense y antiguo comandante de la Estación Espacial Internacional (ISS), proporciona un ejemplo: "En el peor de los casos, algo ocurre durante un paseo espacial", explicó. "Podrías ser impactado por un micro-meteorito de repente, y no habría ninguna medida que pudieras tomar al respecto. Podría perforar tu traje y, en cuestión de segundos, estarías incapacitado", detalla Hadfield.
La exposición al vacío del espacio resultaría en la imposibilidad de respirar y desencadenaría la ebullición de la sangre y otros fluidos corporales, según Emmanuel Urquieta, profesor de medicina espacial en la Facultad de Medicina de Baylor.
En esta situación, el astronauta probablemente solo tendría alrededor de 15 segundos antes de perder el conocimiento, lo que haría que la asfixia o la descompresión fueran las causas más probables de fallecimiento. Esto se debe a que, aproximadamente en 10 segundos, los líquidos de la piel y la sangre se vaporizarían, resultando en la expansión del cuerpo similar a un globo inflado, lo que colapsaría los pulmones. En 30 segundos, el astronauta quedaría paralizado, si es que no hubiera fallecido antes.
Si el astronauta mantuviera o no la respiración también afectaría la velocidad de la muerte. Si lo hiciera, el aire en sus pulmones se expandiría, rompiéndolos y ocasionando la muerte de manera relativamente rápida. Si no lo hiciera, podría mantener la conciencia durante hasta dos minutos.
Entonces, en caso de lo peor, ¿qué ocurriría con el cuerpo? No se congelaría de forma inmediata. En el espacio vacío, la única manera de perder calor es mediante la evaporación de líquidos o la radiación, proceso que es muy lento para un objeto relativamente frío como el cuerpo humano.
Eventualmente, no obstante, el cuerpo entraría en un estado congelado y momificado, flotando en el espacio durante millones de años, hasta que tal vez se encontrara con otro planeta o estrella y fuera destruido por calor o radiación.
Sepultura, cremación, congelación...
Sin embargo, ¿qué sucedería si el cuerpo pudiera ser recuperado? Expertos sugieren que en caso de una muerte en una misión breve, como aquellas en la ISS o en la Luna, el cuerpo probablemente sería llevado de regreso a la Tierra.
No obstante, en un viaje de ida y vuelta a Marte, esta opción no sería viable de inmediato, considerando que la tripulación podría estar a millones de kilómetros de distancia en el momento del deceso.
En este caso, el cuerpo posiblemente podría ser congelado en el frío del espacio para reducir su peso y facilitar su almacenamiento durante el viaje de retorno a nuestro planeta. Así lo indican los profesores Christopher Newman y Nick Caplan, de la Universidad de Northumbria en el Reino Unido.
Otra alternativa sería conservar el cuerpo en una bolsa especializada para cadáveres, según menciona el profesor Urquieta. En cambio, la cremación no sería una opción factible en Marte, ya que "requiere demasiada energía que la tripulación sobreviviente necesita para otras finalidades".
El entierro tampoco sería viable debido a que las bacterias y otros organismos presentes en los restos humanos podrían contaminar Marte. La NASA cuenta con regulaciones estrictas respecto a la contaminación de otros planetas con microbios terrestres, según Catherine Conley de la Oficina de Protección Planetaria de la NASA.
Conley señala que los microbios deberían ser eliminados, lo que nuevamente hace surgir la cuestión de la cremación. Sin embargo, el resultado más probable sería conservar el cuerpo en la nave espacial hasta que pudiera ser repatriado a la Tierra.