Al final, el Metrobús tendrá que esperar. Y hasta que los colectivos de Autobuses Neuquén no empiecen a circular por esa vía, cualquier anuncio de inauguración tendrá que ser puesto en duda aunque los funcionarios del Municipio se pongan colorados.
El municipio de Neuquén está sintiendo en carne propia la improvisación que caracterizó a la gestión de Mauricio Macri y a sus anuncios desmentidos por la propia realidad.
Las autoridades locales tenían todo listo para que el lunes sea un día festivo con la inauguración parcial de la obra, toda vez que el Metrobús es exhibida como uno de los principales logros de gestión en el Municipio.
Sin embargo, un llamado desde Buenos Aires ordenó parar todo, hasta nuevo aviso. Desde la intendencia nadie salió a hablar del tema por temor a volver a quedar en ridículo, tal como ocurrió durante los otros anuncios fallidos de la inauguración.
Las avenidas parecen ser el talón de Aquiles para Horacio Quiroga en el ocaso de su gestión. Hace pocas semanas la Justicia le prohibió seguir adelante con la Avenida de los Ríos hasta tanto presente un estudio de impacto ambiental de una obra que quería hacer a cualquier precio y que le costó una sorda pelea con las autoridades de la UNCo y vecinos de Rincón de Emilio.
Hasta que el Metrobús no esté oficialmente habilitado no se podrá establecer fehacientemente el impacto financiero que habrán tenido estas contingencias en una obra que, desde mediados de 2017, ha sido testigo de corridas, caídas de ministros de Economía y una inflación tan imparable como la imprevisión del Gobierno.