Neuquén .- Durante el último fin de semana, los agentes de tránsito del municipio detectaron a un segundo policía que manejaba con un alto nivel de alcohol en sangre: 2,27 gramos por litro.
La situación fue similar a la ocurrida una semana antes, cuando encontraron a otro efectivo, a quien no le pudieron tomar la muestra por el profundo estado de ebriedad que presentaba.
Según informaron desde la subsecretaría de Protección Ciudadana, los índices de conductores alcoholizados se mantienen en un 15 por ciento, pese a las multas y los controles.
¿De qué manera debería actuar la Justicia en un caso como este? ¿Qué pena le cabe a un efectivo que infringe la ley?