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Como Ness, pero con un huesito

¿Y qué es lo primero que hará después de todo lo que pasó?", le preguntó un periodista a Eliot Ness, el personaje principal de la película Los intocables. "Tomarme un buen trago", dijo el honesto policía. La trama de aquella taquillera producción ilustraba el caos y el contrabando desmedido generado a partir de la prohibición de la venta de alcohol en algunos estados de Norteamérica en los comienzos del siglo XX. Fue una medida estúpida que duró casi 11 años y causó el efecto contrario que el que se buscaba.

En buena parte de la Patagonia ocurre un efecto similar, desde febrero de 2013, aunque no con el alcohol, sino con la carne con hueso, al aplicar el gobierno nacional una barrera sanitaria al sur del río Colorado, con el supuesto objetivo de mejorar el status sanitario del ganado local.

La barrera siempre fue un colador y Neuquén se cansaron de vender carne clandestina provenientes de La Pampa.

Desde que se implementó la medida, la barrera se convirtió en un colador y miles de toneladas de carne con hueso, especialmente de asado, comenzaron a ingresar de manera ilegal a Neuquén. Cada tanto los controles interceptaron algún cargamento, pero -como suele ocurrir- el grueso del contrabando pasó como si nada.

Como era de esperar, la barrera disparó los precios del asado a números increíbles, por lo que el supuesto estatus pretendido nunca se cumplió. Todos comimos mal y pagamos caro.

Ahora, dicen las autoridades que está la decisión tomada de levantar la endeble barrera y que sólo resta definir la fecha.

Cuando esto ocurra, propongo comprar una tira, asarla al calor de una parrilla, reflexionar sobre cuántas veces somos víctimas de decisiones imbéciles y, después de mordisquear un hueso hasta dejarlo pelado, brindar con un buen trago a la salud de los consumidores y en honor al incansable Eliot Ness.