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Cómo prevenir y actuar ante una fascitis plantar

El "dolor en el pie" se da más entre corredores y personas obesas.

La fascitis plantar es descripta por quienes la sufren como un "dolor en el pie" que, si se lo subestima, puede derivar en molestias crónicas, entre otras consecuencias. Se presenta como un dolor punzante en el talón que suele experimentarse con mayor intensidad al dar los primeros pasos en la mañana, al estar mucho tiempo de pie o al levantarse después de pasar mucho tiempo sentado o acostado. Pese a que va disminuyendo al entrar en movimiento, la mejoría es solo momentánea.

Es más frecuente entre los corredores, en personas con obesidad, en quienes tienen pie plano o que usan calzado inadecuado. La edad es otro factor que influye: es más común entre los 40 y 60 años. En los deportistas, el dolor suele empeorar después del ejercicio, no mientras se está en actividad.

"La fascitis plantar es una de las patologías más comunes que afectan al pie. Se trata de un dolor localizado en la zona de apoyo del hueso calcáneo (localizado en el talón), que se percibe ante una descarga de peso, y se manifiesta a partir de un engrosamiento del tejido que se encuentra entre la piel y los músculos, llamado fascia plantar", explica Abigail Lara, kinesióloga y fisiatra de la Universidad ISALUD.

La especialista destaca que son varios los factores que favorecen su desarrollo. "Los más comunes son la forma del pie del paciente (plano o cavo), el mayor índice de masa corporal grasa que presentan las personas con sobrepeso u obesidad, la disminución de movilidad que puede ocurrir en adultos mayores o la sobrecarga de entrenamiento en deportistas, entre otros", enumera.

En los deportistas, explica, puede presentarse como consecuencia de las reiteradas compresiones a nivel plantar, mientras que en personas con obesidad el exceso de peso ejerce una presión adicional sobre el pie. También tienen mayor predisposición a presentar este cuadro las personas con ocupaciones que demandan pasar mucho tiempo caminando o de pie (docentes, operarios, entre otros).

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¿Se puede prevenir? "Siempre se puede sumar un punto más a la prevención: optar por un buen calzado para entrenar (zapatillas deportivas aptas para la actividad que vamos a practicar) y cambiarlo cuando sea necesario (lo recomendado que es de 4 a 6 meses por el desgaste del mismo); también podemos dedicarle más tiempo al cuidado de nuestros pies, con ejercicios de fuerza y elongación".

Los especialistas desaconsejan diferentes tipos de conductas que se ven a menudo en personas con fascia plantar: subestimar el dolor y no tratarlo, cambiar la manera de caminar como una forma de aliviarlo (que puede provocar problemas en pies, rodillas cadera o espalda) o evitar el movimiento por miedo a sentir más dolor. "Una vez finalizada la etapa aguda de dolor, el miedo a que vuelva a aparecer el síntoma causado por la actividad le impide al paciente poder continuar con el ejercicio físico que venía realizando", agrega Lara. Y añade: "Según la guía clínica de JOSPT (Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy), la fascitis puede demorar en recuperarse entre 12 y 14 meses con o sin tratamiento, aunque con el trabajo correcto de kinesiología que incluye la terapia manual combinada con ejercicios, se pueden obtener mejores resultados en plazos más cortos".

En el caso de las personas con fascitis plantar habituadas a hacer ejercicio físico en forma regular, suspender por completo la actividad no es el camino adecuado. En cambio, debe priorizarse el movimiento correcto como solución a la patología.

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