Famosos
Pero
esta mezcla de expresión de deseos con opinión infundada no es
propiedad exclusiva de los argentinos. Se da en todo el mundo y sobre
esto hay casos famosos. Por ejemplo, Irving Fisher, que fue un destacado
y respetado economista, el 17 de octubre de 1929 –días antes del crack
de la bolsa de Nueva York que dio lugar a la crisis de los años 30-
declaró a la prensa que “el precio de las acciones parece haber
alcanzado un nivel alto permanente. No creo que pueda darse próximamente
una baja…” y, cuando ya la crisis había estallado, a principios de los
años 30, sostuvo que “al menos para el futuro inmediato, las
perspectivas (de las acciones) son excelentes”. Lo que en realidad
pasaba es que Fischer era asesor de la bolsa de Nueva York y tenía sus
ahorros invertidos en acciones; sus intereses laborales y patrimoniales
estaban en la negación o superación rápida de una crisis que era
evidente. Esas declaraciones, a pesar de su prestigio, eran una simple
expresión de deseos.
Entre cero y un montón
Hablando
de pronósticos serios, existen técnicas de proyección desarrollados por
la econometría, que es una rama de la estadística. Hay tener presente
que se parte del valor medio de los datos conocidos, con un intervalo de
confianza, formado entre un máximo y un mínimo entre los que existe una
alta probabilidad de que el valor real de cualquier observación quede
comprendido; el problema de las proyecciones es que a medida que el
plazo de estimación se aleja del presente, ese intervalo de confianza se
hace más y más grande. Esta es su principal limitación. Sobre esto
recuerdo una anécdota de los años 70: se presentó en la región un
estudio sobre el futuro de la fruticultura, que contenía una estimación
econométrica de la producción de peras y manzanas en el valle. Los
intervalos de confianza se hacían tan grandes que uno de los presentes,
Raúl Preiss, destacado vecino de Cipolletti y que sabía de que se
trataba, porque era contador y chacarero, con ironía pero mucho de
verdad dijo, al terminar la exposición: “En resumen, lo que hemos
aprendido es que dentro de treinta años la producción en el Valle
oscilará entre cero y un montón”.
Vade retro agoreros
Más
usado para las predicciones es la construcción de modelos teóricos que
relacionan las principales variables y permiten obtener estimaciones
que, si los supuestos en que se basa el modelo corresponden a la
realidad a explicar y no se presentan hechos imprevistos, suelen dar
pronósticos bastante confiables. En general, los grandes bancos aplican
importantes recursos en departamentos especializados para hacerlos y
suelen ser muy cuidadosos, ya que lo que está en juego es algo que les
preocupa fundamentalmente: el dinero, tanto propio como de sus clientes.
Por ejemplo, el Banco HSBC, uno de los más grandes del mundo,
presentó un informe sobre “El mundo en 2050”. Allí pronostican que el
PIB de China habrá superado al de Estados Unidos (24,6 contra 22,3
billones de dólares actuales) y –con ese criterio- India será el
tercero. Afirma que los países emergentes crecerán mucho más que los
desarrollados y presenta un muy buen panorama para los países del
Mercosur: a Brasil lo ubica en el puesto 7 en el concierto de naciones
(con un PIB estimado en 2,9 billones de dólares) y calcula que Argentina
tendrá un producto total de 1,5 billones, prácticamente igual que
Australia.
También el Banco Mundial coincide en que, para el año
2050, China será el primer país por su PIB, pero para ellos el segundo
será India y luego, en el tercer lugar, Estados Unidos. El Banco, que
siempre es conservador en sus pronósticos, estima que Argentina en los
próximos 40 años crecerá a un tasa anual promedio del 3,65% (un 50%
mayor que Estados Unidos y un poco menor que la de Brasil); como la
población argentina crece al 1% anual, esto significa que el producto
por habitante crecerá aproximadamente al 2,6%, por lo que, en el 2050,
cada argentino tendría, en promedio, un ingreso real equivalente casi al
triple de lo que recibe hoy.
¿Y nuestros agoreros nativos? Bien, gracias.