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Con huella misionera

El nuevo obispo pidió paciencia para meterse en las diversas realidades que presenta la provincia.

Los años de ministerio pastoral entre los más pobres, el acompañamiento de las vocaciones sacerdotales y su larga entrega misionera en el Chaco, sobre todo en la zona del Impenetrable, cercano a las comunidades aborígenes, fueron las características principales que eligió el padre Virginio Bressanelli para presentar ante la comunidad a su sucesor, Fernando Martín Croxatto, como nuevo obispo de Neuquén.

El papa Francisco designó a Croxatto, de 60 años, quien se convirtió en el quinto obispo de la Diócesis neuquina después de Jaime De Nevares, Agustín Radrizzani, Marcelo Melani (estos tres obispos salesianos) y Bressanelli.

Bien conocido por la máxima autoridad de la Iglesia católica, Croxatto arribó a Chaco a comienzos de los 90, y entre 2009 y 2014 asumió su tarea evangelizadora en el Impenetrable chaqueño. Durante su desempeño en la parroquia San Roque, que incluía diversas comunidades, en su mayoría wichi, fue encontrado por el papa Francisco quien en 2014 lo nombró obispo auxiliar de la Diócesis de Comodoro Rivadavia.

Croxatto pidió paciencia para meterse en las distintas realidades que presenta la provincia de Neuquén y que comenzará a andar a partir de fines de septiembre, fecha estimada para su asunción como principal referente de la Iglesia neuquina.

“Salgamos a recoger los heridos del camino”, fue una de las frases del Papa elegidas por el nuevo obispo que quedaron resonando cuando se refirió a la difícil situación social y económica que sufre una gran parte del pueblo argentino.

Salvar a esos heridos será una misión que deberá ser atendida y entendida por todos, entre ellos los gobernantes.