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Con la variante Delta al acecho

Países con la vacunación avanzada volvieron a confinar a su población. El futuro que adelantan los expertos.

Mientras la vacunación avanza sin pausas –por fin– y el sistema sanitario respira los primeros soplos de aire de forma esporádica en muchísimos días, los científicos se debaten entre investigaciones que permitan anticiparse a algunos comportamientos de las cepas del coronavirus surgidas últimamente. Hay un bagaje de conocimiento adquirido en la historia inabarcable para alguien solo compitiendo contra la habilidad de un virus nuevo mutando para evadir condiciones adversas a su expansión. Los vacunados no se mueren o lo hacen en proporción infinitamente inferior a los que no lo están, más con las cepas nuevas.

La industria farmacéutica global tiene vacunas, pero no tiene un remedio. Todavía. La tasa de mortalidad del coronavirus se mantiene alta. No hay cura para el organismo una vez instalado el virus. Es una deuda de la ciencia que será saldada tarde o temprano.

Las nuevas cepas son más contagiosas, además de más dañinas. Sin remedio, países con la vacunación avanzada decretaron confinamientos generales o parciales ante la amenaza sobre la salud pública de la difusión de la denominada variante Delta, hasta ocho veces más contagiosa que la variante inicial del COVID-19.

Los confinamientos europeos pueden ser la imagen del futuro cercano de Argentina, puesto que cada giro de la pandemia se replicó acá. El pico de contagios de la primera ola se produjo en Europa con mucha antelación respecto de lo ocurrido en Argentina. La brecha temporal de la segunda ola se acotó. Los expertos dan por hecho que viene la tercera ola con la Delta. Continuará.