Por BEATRIZ GENTILE (*)
El impulso dado desde el año 2003 a una política pública de justicia, verdad y memoria, además de expresar la voluntad política de quienes gobiernan hoy la Argentina por transitar un camino de reparación institucional frente a los crímenes cometidos por la dictadura militar de 1976, expresa también la tendencia saludable de la sociedad de terminar con la cultura de esconder la suciedad debajo de la alfombra.
En un contexto internacional donde toda la atención está puesta en los mecanismos supranacionales para condenar los delitos de lesa humanidad, el juzgamiento por tribunales nacionales de los crímenes cometidos por las Fuerzas Armadas argentinas durante la última dictadura militar, constituye un antecedente ejemplar a nivel global.
Una confluencia de factores explica la reanudación de estos juicios: la lucha de los organismos de derechos humanos, el compromiso explícito del actual gobierno nacional que ha hecho de la justicia y la memoria de los crímenes del terrorismo de estado una política de estado; y la acción de algunos jueces y fiscales que comenzaron a incorporar a sus decisiones las tendencias del derecho penal internacional con respecto a la obligación de juzgar estos crímenes.
Es importante comprender que no es suficiente decir “Nunca Mas”, resulta urgente y prioritario trabajar para que en la Argentina no sea posible otra Escuela Mécanica de la Armada (ESMA), es decir, que las condiciones que hicieron posible el surgimiento de un Plan Sistemático de Exterminio, no vuelvan a darse. Y para ello se requiere una acción decidida en todos los planos de la realidad social, educativa, política, cultural, periodística.
Este es el compromiso que debemos asumir en forma conjunta, porque no alcanza con una gestión de gobierno. No debemos olvidar que los derechos humanos representan la conciencia histórica que tenemos los argentinos de nuestros valores fundamentales, sobre todo del derecho a la vida. Es una síntesis del pasado y una inspiración para el porvenir, pero como dice Norberto Bobbio:"Sus tablas no han sido esculpidas de una vez y para siempre".
(*) Delegada en Neuquén de la Secretaría de Derechos Humanos de Nación y Vicedecana de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue.