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Condenan a perpetua a la mujer policía mató a un matrimonio por un viaje a Disney

La asesina ejecutó a una pareja de jubilados que solía darle café cuando vigilaba la zona, en Parque Avellaneda. Les robó el dinero para un regalo del 15 de su hija.

Esta es la macabra historia de una mujer policía que, mientras cumplía funciones vigilando la zona de Parque Avellaneda en la provincia de Buenos Aires, forjó un vínculo con un matrimonio del lugar, a quienes finalmente terminó matando para robarles 80 mil dólares para pagar un viaje a Disney que le había prometido a su hija por sus quince años.

El asesinato ocurrió en junio de 2019 y esta semana la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional confirmó la condena a prisión perpetua para la asesina. El fallo de la Sala I recayó sobre Sonia Rebeca Soloaga, de 37 años, una ex oficial de la Policía de la Ciudad, quien el año pasado fue condenada por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 de la Capital Federal a la pena máxima como autora material del doble crimen de Alberto Antonio Chirico, de 71 años y su esposa María Delia Speranza, de 63.

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Según informó Télam, los camaristas Jorge Luis Rimondi, Gustavo Bruzzone y Mauro Divito dieron por "plenamente acreditado que Soloaga necesitaba dinero y le urgía conseguirlo" ya que, "según sus propios dichos, ese era el último día que tenía para abonar a la empresa 'Fun Time' el viaje de 15 años de su hija a Disney World".

Mujer policía mató a matrimonio.

"Es correcto el razonamiento del tribunal al concluir que la imputada necesitaba ese día contar con una importante suma de dinero para saldar el viaje de su hija y que, paralelamente, sabía que Chirico y Speranza contaban con ahorros en su domicilio. Ello permitió sostener el móvil del crimen, circunstancia que no pudo ser rebatida por la defensa en su presentación recursiva", sostuvo en su voto el juez Rimondi.

El magistrado también se refirió al vínculo entre la acusada y las víctimas, quienes "le permitían ingresar al baño y le convidaban con café y mate" mientras trabajaba de consigna en la cuadra de su casa.

"Tal relación precedió al evento y fue de relevancia para sospechar de la autoría de Soloaga, no solo porque ella tenía conocimiento acerca de la capacidad económica de las víctimas sino también por la ausencia de signos de violencia en la intrusión al domicilio y la consecuente necesidad de procurar su impunidad, dando muerte a los únicos testigos que podrían identificarla sin inconvenientes", indicó.

"Se encontró plenamente acreditado y la defensa no puede rebatir, que Soloaga se ocupó con detenimiento de quedar fuera de todo rastreo satelital en el horario que, casualmente, fueron asesinados Alberto Chirico y María Delia Speranza y que, paralelamente, fue captada por las distintas cámaras de seguridad dirigiéndose a la casa de las víctimas", afirmó.

Para la Sala I, "la plataforma fáctica reconstruida a partir de las evidencias encontradas en la escena del crimen, los testimonios recabados y las cámaras de seguridad barriales que captaron los movimientos de Soloaga permiten, sin vacilación, ubicarla en el interior del domicilio de los damnificados luego de haber ingresado sin la necesidad de forzar ese encuentro atento el grado de confianza entre las partes".

Mujer policía mató a matrimonio. Escena del crimen.

De acuerdo a la sentencia, ejecutó a ambos "de un disparo certero en la cabeza (de atrás hacia adelante), atenuando el sonido de las detonaciones mediante un almohadón, con la finalidad de no ser denunciada y, finalmente, sustraer los ahorros de la pareja que guardaba en distintos lugares de la casa".

"La acusada no ha sido encontrada culpable en función de sus inconsistencias al momento de explicar qué hizo y que no ese día, sino en virtud de que existió un cúmulo sólido y armónico de indicios unívocos que la encontraron autora penalmente responsable del evento reprochado", añadió.

Tras el crimen, Soloaga denunció falsamente el robo de su arma. En sus ropas hallaron restos de pólvora. "Lamentablemente de lo que le pasó a estas personas no pienso hacerme cargo nunca porque no tengo nada que ver", fueron las últimas palabras de Soloaga, antes del veredicto, no conmovieron al tribunal, que la condenó a prisión perpetua.

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